
El gobernador español don Carlos de Berenguer funda en 1768 la ciudad de Ancud, con los habitantes del abandonado pueblo de Chacao, cumpliendo en sus comienzos funciones de fortaleza para resguardar el tráfico por el Cabo de Hornos, a partir de lo cual se constituye en el puerto principal de Chiloé.
Conjuntamente con los fuertes de San Antonio y Ahui en la península de enfrente, conformaron una de las defensas más importantes de la Patagonia, esto dio a Ancud un prestigio y preponderancia que la convirtieron en la capital política y militar de este territorio.
Con la formación de la República se produjeron dos intentos sin éxito de incorporarla, en 1820 hizo el primer intento Lord Cochrane y en 1824 el General Freire, lográndose el objetivo recién en 1826 venciendo al General español Antonio de Quintanilla, en las batallas de Pudeto y Bellavista, en los alrededores de la ciudad.
El 19 de enero de 1826, el último gobernador, Quintanilla, entregó la plaza por capitulación a las fuerzas de la joven República.
En 1834 paso a ser la capital de la provincia y se fundó en ella una sede episcopal.
Se afianza el dominio sobre el territorio sureño, organizándose la expedición que toma posesión del Estrecho de Magallanes en 1843.
El auge maderero de fines del siglo XIX y el ingreso coincidente de colonos europeos, provocó un gran desarrollo de la ciudad y la zona.
En 1912 se inaugura el Ferrocarril que encuentra su terminal en Puerto Montt, concentrándose allí el tráfico comercial y naviero, perdiendo así Ancud, su calidad de puerto internacional y produciendo su caída lentamente hasta que en 1982 la capital provincial se traslada a Castro.
Chiloé es una isla mágica y lejana, único lugar del archipiélago Patagónico colonizado por españoles, cuyos habitantes vivieron tres siglos en total aislamiento, en su seno se desarrolló una cultura propia donde lo mágico está siempre presente.
ANCUD
textos tomados con autorización de su autor Sr. Julio Norambuena Vera.
Es el desaguadero
comienzo del archipiélago,
que recibe al forastero
al pisar..., un nuevo suelo.
Ancud, tierra de ensueños
ciudad de lluvias y vientos,
de sol, luna y estrellas
que cubren el firmamento.
Ancud, eden del isleño,
árboles, diáfano cielo,
playas y mar eternos;
tierra, arado y sustento.
Ancud, tierra de esfuerzo
rodeada de elementos,
que hacen a los isleños
felices y quijotescos.
Ancud y su mar abierto;
Cochinos, isla, proa al viento,
Pudeto, calmilco y puerto
de garzas, peces y cuervos.
Pupelde, aeropuerto,
Huaihuén, histórico cerro,
Chaicura, Ahui y San Antonio
fuertes españoles enhiestos.
Lacuy, Lechagua, El Canelo,
Mar Brava, Piedra Run, Chepu:
dunas, Pacífico nuestro,
ruidos de olas..., Ancud de ensueño.
Actividades aéreas
Entre las actividades aéreas de turismo aventura, se destaca la práctica de parapente, ala delta y los vuelos en planeadores.
Estos deportes o pasatiempos tienen como finalidad hacer realidad el sueño ancestral de volar.
El parapente y el aladelta se practican al despegar de una montaña, aprovechando las corrientes de viento que suben por sus laderas para planear y ascender, logrando vuelos de larga duración.
Hace aproximadamente 65 millones de años, un amplio porcentaje de vegetales y animales se extinguió de repente. Fue a finales del período Cretácico y existen diversas teorías al respecto. Algunos científicos atribuyen este evento a un proceso gradual que dio lugar a una extinción selectiva. Otros sostienen que se trató de una catástrofe, como la caída de un asteroide, que ocasionó una extinción masiva de estas especies.