Añejo bosque nativo

Simplemente se trata de recorrer sus senderos verdes y de sentir a cada paso cómo se cuidan las especies sin cambiarlas de lugar ni utilizarlas como madera y ver el resultado.

En Frutillar Bajo, a pocas cuadras del centro de la ciudad, la Estación Experimental Edmundo Winkler brinda a aquellos que admiran la naturaleza la oportunidad se reconocer las especies originales del sur chileno. Para conocer el bosque originario, iniciamos el recorrido por una senda angosta con algo de declive que presentó en sociedad a cada una de las especies vegetales que allí viven en estado puro. Nos adentramos en esa atmósfera húmeda y fuimos aprendiendo su nombre gracias a carteles didácticos. Nos llegaba el perfume de algunos árboles y notamos que al mirar hacia el cielo la espesura del follaje no permitía ver el sol. En esa fresca encrucijada, los árboles se entrelazan entre sí y hasta parecen a veces un solo tronco. Lecciones de vida que nos da la naturaleza: abrazados se vive mejor.

  • Recorrer sus senderos verdes

    Recorrer sus senderos verdes

  • Atmósfera húmeda

    Atmósfera húmeda

  • Alumnos de Ingeniería Forestal

    Alumnos de Ingeniería Forestal

  • Bosque originario

    Bosque originario

  • Un paseo turístico y educativo

    Un paseo turístico y educativo

  • Viven cobijados los helechos

    Viven cobijados los helechos

Era un día caluroso de verano y esa sombra fresca nos permitió recorrer las estaciones e ir encontrando araucarias araucanas, ulmos, radales, laurel chileno siempre verde y tepas. Hicimos un alto para admirar un laurel de 700 años de edad a quien le dedicamos nuestro saludo especial. Por debajo de las copas de los árboles viven cobijados los helechos. Disfrutamos de la tranquilidad y de a poco fuimos descendiendo en silencio por una escalera recortada en la tierra y llegamos a un arroyo donde la tierra se veía muy húmeda. Finalmente, arribamos a la nursery, apodo cariñoso para el lugar donde las almácigas reciben las semillas que germinan y crecen hasta que las nuevas plantas pasan a trasplante. Unas tierras con características similares reciben los avellanos, raulíes, alerces, etcétera que se adecuan al nuevo terruño. El objetivo primordial de la estación forestal es formar a los alumnos de Ingeniería Forestal de la Universidad de Chile. Anualmente pasan aquí un tiempo para aplicar lo aprendido en la teoría y viviendo en contacto con la naturaleza. Viviana Mundaca se encuentra a cargo de la planta y nos aclaró que: “Es un paseo turístico y educativo, el 90 % de las especies que se muestran son nativas. No se introducen químicos ni se cambian plantas de lugar ni se industrializa madera. El objetivo es mostrar al público cómo es un bosque en estado natural, el único que queda en Chile”. Y añadió: “Cuando llegaron los alemanes, las lluvias eran intensas, todo el bosque era tupido como el que acaban de ver y gracias a las herramientas que traían trabajaron la madera, abrieron caminos e iniciaron pueblos en lugares casi impenetrables. Más adelante aprendieron a combatir los incendios y por su iniciativa, tecnología y empuje lograron afianzarse como comunidad”. En solo dos horas de recorrido, el paseo nos permitió conectarnos en forma directa con un aire puro, con la presencia de los pájaros, y tomar conciencia de lo hallado por los inmigrantes cuando pusieron pie en la costa del Llanquihue allá por 1850. Nos llevamos con nosotros el aroma de las plantas con propiedades fragantes y la figura de un imponente mañío que balanceaba sus ramas al compás del viento a modo de saludo.

Autor Mónica Pons Fotografo Eduardo Epifanio

Sugerencias
Estación Experimental Edmundo Winkler
Dirección: Caupolicán s/n a pasos de avenida Phillipi - Frutillar Bajo.



Se cobra entrada muy accesible. En algunas épocas, se ofrecen visitas guías.
El camino de ingreso no es apropiado para vehículos bajos.
Organiza tu viaje con: welcomeargentina.com | welcomeuruguay.com | welcomechile.com