Inter Patagonia - Página principal Patagonia, lunes 22 de diciembre de 2014  
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Lago Ranco: un embrujo natural

   
 Tiempo estimado de lectura: 3 min. Textos Fotos Marcelo Sola Textos Fotos Marcelo Sola
Vuelta al lago Ranco

Realizamos la tradicional vuelta al lago Ranco. Una excelente manera de conocer los alrededores de Futrono y apreciar los encantos paisajísticos que tanto atraen.

Cristalino por naturaleza, el lago Ranco es uno de los mayores atractivos turísticos que engalana a la comuna de Futrono. Varias veces al día, las místicas aguas del Ranco invitan a ser observadas desde todos los ángulos y perspectivas posibles. Durante el día adquiere una tonalidad azul intensa, al atardecer se tiñe de un color anaranjado que lentamente pasa a un rojo furioso, para recibir finalmente la estrellada noche futronina.
Posee una superficie de 42.300 has. líquidas y se encuentra a 70 m.s.n.m. Es el 3° más grande de Chile y en la actualidad ya forma parte del circuito internacional conocido como “Ruta de Interlagos de la X Región”.

Como la mayoría de los lagos de Chile, posee un camino que rodea toda su ribera, en la cual se establecieron distintos poblados, como Futrono, Llifén o la comuna homónima.
En nuestra visita, realizamos la tradicional vuelta al lago para conocer más acerca de este terruño y su gente.
Vuelta al lago Ranco
Bien temprano abandonamos Futrono por la ruta D 55 con dirección a Llifén. Tendríamos que recorrer unos 120 kilómetros, aproximadamente, para completar la vuelta, por lo que quisimos salir con tiempo para ir sin prisa, aunque también sin pausa.
Sabíamos que durante este intenso recorrido podríamos observar hermosos paisajes naturales compuestos por ríos, saltos, cascadas y vegetación autóctona, siempre con la viva presencia del Ranco.

Pronto nos encontramos sobre el puente del río Caunahue. Frenamos para observar cómo las vertiginosas aguas de este torrente se transformaban en una intensa espuma blanca al pasar por una zona encañonada conocida como “Ojos del Caunahue”.

Más adelante nos encontramos con el cerro Huequecura y con las magníficas playas de arena donde mucha gente se da cita para disfrutar del sol del verano. En este punto es posible encontrar distintas muestras costumbristas y degustar platos típicos de la región.
Vuelta al lago Ranco
Luego de recorrer 20 kilómetros, llegamos a Llifén. Ubicada en la ribera oriental del lago, es una aldea cordillerana que se destaca por ser el principal centro de pesca deportiva de la región. Continuamos la marcha. Pasamos frente a la Posada del Turista, un tranquilo lugar donde además de alojamiento se pueden adquirir deliciosos almuerzos, onces y servicios.

Más adelante, vimos el spa Termas de Llifén, un hermoso complejo termal que posee aguas a 25° y 38 °C. Destaquemos que aquí se encuentran las termas más cercanas a Valdivia; vale la pena conocerlas. Posee tres hidromasajes que se integran sabiamente al entorno donde están enclavados.

A dos kilómetros de Llifén cruzamos el río Calcurrupe. Este delicioso río es uno de los favoritos de los amantes de la pesca con mosca. Además, por su gran extensión, se puede realizar una divertida bajada desde su nacimiento en el lago Maihue hasta la desembocadura en el Ranco, donde se logra apreciar la flora nativa en todo su esplendor.

Tras cruzar el puente del río Calcurrupe, entramos en la Comuna de Lago Ranco. Aquí el camino se hace de ripio. Son aproximadamente 10 kilómetros de camino consolidado, sin asfalto.

La marcha continuó y, sobre la izquierda del camino, observamos la Laguna Verde. Luego cruzamos el puente Miraflores y, más adelante, la naturaleza nos sorprendió con el refrescante salto de Nilahue. El enorme caudal de agua cuenta con dos caídas sucesivas. Nos paramos sobre un mirador artificial para contemplar el espectáculo. En las inmediaciones del salto hay un sector para acampar o hacer pic-nic. Aconsejamos conocerlo.
Vuelta al lago Ranco
Luego de cruzar el puente del río Nilahue regresamos al asfalto por unos instantes. Más adelante encontramos la playa El Arenal, en la zona de Riñinahue. Este sitio es elegido por los turistas que desean disfrutar un sol intenso durante todo el día.

Llegamos a la ciudad de Lago Ranco. Para ese entonces ya habíamos hecho la mitad del recorrido. Este centro urbano, al igual que Futrono, ofrece servicios de alojamiento, gastronomía, comunicaciones y todo lo que el turista necesita. Entramos a la ciudad para ver su arquitectura y pasear por su bella costanera que abraza el lago.

Luego de unos instantes en el poblado, continuamos nuestro viaje. El camino se transformó en ripio una vez más. Pronto penetramos en el bosque Quillín, declarado Reserva Natural por presentar un paisaje que en pocos lugares del sur se encuentra. Aquí, varias especies (como olivillos) crecen en el suelo sin sotobosque.

A la vera del camino encontramos a un vendedor de nalca a quien le compramos un ramo para degustar con sal mientras continuábamos el paseo. Se suelen conseguir de octubre a diciembre, antes de que el tronco del vegetal se endurezca.
Vuelta al lago Ranco
Abandonamos la increíble vista que nos regalaba el lago. Comenzamos a bordear el río Bueno, donde el Ranco desemboca, que, luego de varios kilómetros, muere en el océano Pacífico. Llegamos a la orilla del río y tuvimos que realizar el balseo de Puerto Lapi para cruzar el torrente y continuar nuestro viaje. El balseo es gratuito, pero si desea realizar el cruce del río Bueno después de las 18 hs. deberá abonarle con alguna propina a la gente que trabaja en el lugar.

Una vez del otro lado del río, nuestro viaje comenzó a llegar a su fin. Ingresamos nuevamente a la Comuna de Futrono. En los últimos kilómetros logramos observar las playas San Pedro e Imahue, donde se encuentran residencias de fin de semana con interesantes diseños arquitectónicos.
Vuelta al lago Ranco
Siete kilómetros antes de llegar a la ciudad, pasamos frente a Bahía Coique con sus extensas playas de arenas blancas, el moderno camping y el importante complejo turístico del mismo nombre.

Finalmente, tomamos la ruta principal y una vez más cruzamos el cartel de bienvenida a Futrono. Desde lo alto de una lomada encontramos una vez más una espectacular vista del lago Ranco y sus islas. Comenzaba a atardecer y los tibios rayos de luz que se reflejaban en el gigantesco espejo nos indicaron que era el final del día.

Durante el recorrido disfrutamos de diferentes puntos panorámicos, del bosque nativo y de la gente de cada lugar. Fue un paseo emocionante que recomendamos experimentar con tiempo. Apto para toda la familia.
Datos útiles
Cómo llegar
Santiago-Valdivia: vía aérea y terrestre. Desde Valdivia por la Ruta 207 hasta llegar a Paillaco. Ir hacia el norte por la Ruta 5 Sur y tomar el desvío (hacia la derecha) a Futrono y el lago.
 
Sugerencias
no deje de visitar la muestra costumbrista de Yanet y su hermana en las inmediaciones de la playa de Huequecura. Puede probar exquisitas recetas de comidas caseras y regionales. Además, ofrecen alojamiento en su propia casa.

Dónde dormir: Futrono posee una importante y variada infraestructura de alojamiento para todos los gustos y necesidades.

Qué comprar: durante el trayecto se pueden adquirir artesanías en la muestra costumbrista o degustar deliciosos platos regionales.
 
 
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Características
Nivel de dificultad
bajo.
Duración
todo el día, aunque si se acelera la marcha puede demandar menos tiempo.
Datos útiles Datos útiles



Ubicación



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