| |
|
Tiempo estimado de lectura: 2 min. |
Mónica Pons MG Turismo Náutico |
Una vez en tierra, exploramos los bosques nativos, reconocimos las aves, permitimos que nuestra piel se impregnara de la naturaleza agreste y a la vez apacible. |
Al momento de elegir nuestras vacaciones, Villa La Angostura figuraba en el primer término de nuestra agenda. Habíamos disfrutado de varias temporadas en ese pueblo de montaña que cada vez tiene más atractivos para que uno desee regresar.
Como amantes de la navegación, priorizábamos surcar las aguas del lago Nahuel Huapi antes que cualquier otra actividad. Unos para pescar, otros para disfrutar simplemente del sol y todos para conocer nuevos parajes. Vimos como más conveniente alquilar una embarcación en la villa y viajar cómodos en lugar de llevar la lancha con el auto, de arrastre.
Durante el primer desayuno en nuestra cabaña, fuimos organizando las salidas por lago Nahuel Huapi, ya navegado en otras ocasiones. Cada uno fue escribiendo en un papel a qué lugares deseaba llegar. |
 |
Los puntos como Bosque de Arrayanes en la Península de Quetrihué o algunas de las playas que ya habíamos visitado tiempos atrás nos eran conocidos. Todos coincidimos en llegar hasta playas nuevas.
“Ojo, decidimos papá y yo, que tenemos carnet de timonel”, comentó uno de los hermanos, creyendo tener más derechos que el resto. Los demás nos reímos porque sabíamos que era una broma.
A poco de comenzar a navegar, sentimos como propio el semirrígido que habíamos alquilado. Nos familiarizamos con su sonido, con las maniobras necesarias para amarrar y partir. Sobre la embarcación llevábamos nuestro almuerzo, la malla para una buena zambullida, cañas de pesca de trolling y de mosca, y el termo con agua caliente para el mate de la tarde. También, algo de abrigo para el atardecer, ya que ninguno quería llegar temprano a la cabaña.
En un momento, disfrutamos de parar el motor en medio de la bahía y aprovechamos para fotografiar todo lo que estuvo a nuestro alcance: bosques, cabañas en lo alto, unos patos. Al pasar por la isla de la Guardia, prestamos atención a las piedras que conforman el conjunto para no tener inconvenientes. El agua pegaba contra cada una de ellas formando un mar de espuma alrededor de las enormes rocas.
Luego dejamos atrás el morro y la bahía para dirigirnos hacia el lago. Queríamos encontrar una playa de arena que conocíamos y utilizarla como balneario privado para pasar el día. |
 |
Logramos mantener el interior de la lancha en relativo orden siempre, algo en lo que nuestro padre se había puesto inflexible. Nuestros bolsos, el sector de pesca, la comida y cada uno de nosotros en su rincón, tratando de no movernos demasiado.
De repente, una ola un poco más intensa nos hizo balancear más de la cuenta. ¿Qué fue? ¿El Nahuelito? ¿Cambió el viento? No, un catamarán de turismo por el medio del lago había dejado una estela que en unos minutos llegó a nosotros transformada en ola.
Cerca de una de las costas, diucas y bandurrias se hicieron presentes con su chillido particular de ave patagónica. Era su territorio y no el nuestro. Aprendimos a no molestarlas, salvo sacarles alguna foto para el recuerdo.
Finalmente llegamos a la playa deseada y nos dedicamos a disfrutar del día en ese lugar fantástico. El semirrígido nos resultó seguro para el cruce y para los posteriores movimientos que hicimos cuando intentamos pescar.
Así fueron transcurriendo nuestras sucesivas salidas. Casi siempre nuestra navegación fue con marcha lenta: algunas veces para pescar y otras para disfrutar del paisaje y dejar que nuestra mente se perdiera en la inmensidad.
En nuestras charlas coincidimos en que contar con una embarcación disponible todo el tiempo de nuestra estadía había sido una excelente decisión. Surcar las aguas del lago nos dio una sensación de independencia y serenidad única.
Villa La Angostura será, quizás, el destino de las vacaciones del año próximo. |
 |
 |

Todas las embarcaciones que se alquilan cuentan con habilitación de Parques Nacionales y Prefectura Nacional Argentina.
Es imprescindible contar con carnet de timonel de acuerdo con el tipo de embarcación.
Conviene reservar con anticipación.
Servicio de amarra en el parador para el que llegue en su propia embarcación. |
|
 |

MG Turismo Naútico Ruta 231 km. 55 (8407) Villa La Angostura - Neuquén - Argentina Tel: +54 294 447-5276 Cel: +54 15-4329732

|
|
| |
Los precios y tarifas deben consultarse con los prestadores de cada servicio. Interpatagonia no brinda este tipo de información. |
|
|
|
|
 |







|
 |