Enclavados a ambos lados de la cordillera de los Andes, los complejos de esquí y centros invernales de Argentina y Chile se encuentran listos para brindar a sus visitantes los servicios que los distinguen. Las Leñas, Chapelco, Catedral, Cerro Bayo y La Hoya, en Argentina, conservan intacta la mística que los ha hecho famosos y ha dado lugar a seguidores que, desde hace décadas, repiten todos los inviernos la aventura de esquiar. Lo mismo ocurre del otro lado de la cordillera en centros invernales de Chile como El Portillo, el Colorado, Valle Nevado y Chillán, que también poseen su propia magia cuando todo se viste de blanco.
La magnificencia de los escenarios junto con las modernas infraestructuras de cada lugar logran una armonía perfecta para disfrutar la llegada de la nieve.
En este ícono temático, presentamos todas las propuestas relacionadas con los deportes invernales en el Sur. Recorriendo cada centro de esquí, se puede acceder a información clara y precisa sobre las pistas que los conforman, las escuelas de esquí y snowboard, las tarifas y los medios de elevación, además del alquiler de ropa adecuada y equipos para practicar las diferentes modalidades.
Luego, sólo resta ajustar los esquís y desafiar las pronunciadas pendientes de los Andes. Los invitamos desde Interpatagonia.com a sentir y vivir la mejor nieve de nuestra querida Patagonia.

Cabalgatas
Los que desean vivir un momento distinto pueden elegir un paseo a caballo y recorrer montañas, bosques, playas o arroyos con toda la familia disfrutando hermosos momentos.
Lo ideal es realizar esta actividad mediante cabalgatas guiadas con baqueanos de la zona en dóciles caballos criollos.
Si se va a realizar una cabalgata corta, no es necesario saber montar. Una rápida charla teórica con el guía es suficiente para aprender a tomar las riendas.
El surgimiento de las estancias transformó el espacio vacío e ilimitado en un ámbito de producción rural que permitió situar al país entre los primeros proveedores mundiales de materia prima.
Hacia el sur, las estancias trocaron el paisaje. Superando el crudo invierno, las intensas nevadas y el incesante viento, se convirtieron en verdaderos pueblos repartidos en la inmensidad de los campos.