Patagonia, sábado 25 de octubre de 2014
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Villa La Angostura

Historia y leyendas

Historia

Antigua vista de Villa La AngosturaSus orígenes se remontan a principios de siglo, cuando en el año 1902 el Superior Gobierno de la Nación decretó la creación de la Colonia Nahuel Huapi y fijó por razones de índole topográfica, el lugar denominado "Angostura" como reserva para el pueblo. A través de los años, fueron llegando e instalándose los primeros colonos.
En abril de 1928 visitó la comarca el entonces Ministro de Guerra, General Agustín P. Justo, quien haciéndose eco de las necesidades de los habitantes de la zona, elevó un informe al Poder Ejecutivo Nacional, y obtuvo la tan ansiada línea telegráfica Bariloche - Puerto Blest y asentó la necesidad de dotar al paraje denominado "Correntoso" (como se lo conocía en esos días) de una línea telegráfica inalámbrica, para mitigar el aislamiento que sufrían los habitantes de la comarca.
El 12 de enero de 1932, a instancias de un grupo de vecinos de la zona, el Superior Gobierno Provincial decretó la creación de una Oficina Radiotelegráfica en ese paraje, superditando su funcionamiento a que los aparatos, la casa y las instalaciones fueran costeadas por los habitantes del lugar. Inmediatamente se comenzó con la construcción de dichas instalaciones, que mediante el aporte de la Dirección General de Correos, y los vecinos Primo Caprano, Antonio M. Lynch (hijo), Exequiel Bustillo, Manuel Uribelarrea y Carlos Pacheco Santamarina, quedó finalizada e inaugurada cuatro meses mas tarde en el lugar que ocupa hoy el Correo Local. En la misma casa de la Estación Radiotelegráfica se colocó la piedra fundamental y acta de creación del pueblo, denominado "General Agustín P. Justo", nombre elegido mediante un acta labrada por los habitantes de la zona. Posteriormente, el General Justo, al ser informado de tal denominación, agradeció el honor pero declinó que se llamara con su nombre al nuevo pueblo y a la Estación Radiotelegráfica allí inaugurada, quedando esta con el nombre de "Correntoso" y el pueblo con su actual nombre de "Villa La Angostura", precisamente por la ubicación donde tuvo orígen, en la angostura o istmo de la península Qutrihué.
Primer puente sobre el Río Correntoso

Nueve años mas tarde, por decreto del Poder Ejecutivo Nacional, se aprobó la subdivisión de 405 hectáreas de la Reserva Fiscal y la delineación del pueblo "Villa La Angostura". Tiempo después, también mediante un decreto del Poder Ejecutivo Nacional, se trasladó la Capital del Departamento de los Lagos de la Gobernación del Neuquén, desde el paraje Nahuel Huapi a Villa La Angostura.
Un par de años después se realizó el primer loteo en el paraje denominado "El Cruce", ubicado precisamente en el cruce de la ruta "F" con el camino vecinal de "La Villa", y a tres kilómetros de esta. Por diversas razones urbanísticas y sociales, la zona "El Cruce" fué creciendo espontaneamente a un ritmo mucho mas acelerado que "La Villa" propiamente dicha, convirtiéndose en la actualidad en el centro administrativo y comercial o planta urbana de Villa La Angostura, quedando "La Villa" como una zona residencial y portuaria.
El 16 de enero de 1946, a instancias de un grupo de residentes, se creó la primera Comisión de Vecinos. La actividad comunal se vigorizó y organizó con la creación de la Comisión de Fomento de Villa La Angostura, resuelta por la Gobernación del Territorio del Neuquén en el año 1948, fijándose sus límites y juridicción en 8.000 hectareas aproximadamente.

Leyendas

Por qué Ollal, el sabio, le permitió al Shañi comer abejas y avispas
Del Libro "Cuentan los Araucanos" Bertha Koessler.

Una leyenda de años remotos cuenta que siempre ha sido costumbre del shañi, el hediondo zorrino, vivir en moradas ajenas y con preferencia en las de propiedad de los peludos.
El shañi es tan haragán que, como es incapaz de cavar una cueva, le encomienda esta penosa tarea a su hembra, contentándose con dirigir dicho trabajo. Es pretencioso y vacuo y un perpetuo rezongón.
Un día entre los días, el hediondo husmeó a su alrededor, bajo la maleza, buscando la cueva de algún peludo donde alojar bien abrigados a su hembra y sus hijitos; las viviendas de los peludos son muy tibias.
Entonces, oyó un zumbido persistente que lo llenó de gozo, porque donde hay abejas o avispas seguramente hay miel y, en su búsqueda, introdujo su puntiagudo hocico en la tierra agujereada. Y una débil voz le preguntó:
-¿Quién está ahí ?
A lo cual él, con toda insolencia como de costumbre, respondió:
-Aquí está el poderoso karupangi, el famoso león verde, que desea enterrar el resto de su digestión, con perfecto derecho.
Pero los inquietos insectos zumbadores que estaban bajo tierra no se dejaron impresionar por este discurso: y las mishkin como las shiumén continuaron con su zumbido monótono y amenazador porque conocían muy bien al ladrón. Y lenta y sigilosamente acudieron en enjambre y clavaron los aguijones en su hocico y en su blanca nariz, provocando espantosos alaridos de su víctima, que por toda defensa lanzó su pestífero y repugnante chorro sin causarles el menor efecto a sus atacantes.
Lanzó lastimeros ayes de dolor y pronto el blanco collarín que rodea su hocico se hinchó a ojos vistas y toda su cabeza pareció una bola arrojadiza retobada, pero aún había lugares más delicados en peores condiciones..... a tal punto, que el shañi se revolcaba por el suelo, enloquecido, frotándose las posaderas y el hocico contra los verdes pastos sin hallar alivio a su dolor y dando rienda suelta a su furor, lanzando dentelladas a derecha e izquierda, gritando y chillando, mientras pataleaba y daba volteretas sin sentido para desahogar su ira y las abejas y avispas no se daban tregua en la tarea de clavarle los aguijones en vengador enjambre al ladrón de miel.
El shañi lamentó mucho que su compañera no compartiese su aventura; porque si ella lo hubiera acompañado, habría sido la primera en meter la cabeza en el traicionero agujero y el shañi se hubiera salvado del catastrófico ataque.
¡ Con qué placer les hubiese propinado a sus enemigos una tunda de buenos garrotazos !
Quiso tomarse una venganza terrible y apenas estuvo en condiciones de caminar, fue a ver a Ollal el sabio y le pidió un consejo. Ollal le dijo:
-En esta ocasión, debo llamar al Espíritu Auxiliar.
Y cuando éste llegó y se posesionó de Ollal, lo cual se reveló en los misteriosos movimientos de la mano derecha y el pie derecho de éste, pues la mano derecha y el pie derecho del Encantador son como la lengua del Espíritu Auxiliar, comenzó a murmurar Ollal, mientras se golpeaba el pecho con el puño, sin que cesaran los temblores de pie y mano:
-¡ Al Shañi le será permitido comer abejas y avispas !
Desde entonces, el hediondo shañi puede devorar a todos los agresivos insectos que encuentre, o infestar, además, los nidos con su fetidez.

Mishki o Mosca: abeja y miel de abeja. Abejón: shiulin.
Shiuméñ: avispas de la tierra montañesa; son muy pequeñas.
Shañi : el zorrino, chingue.
Ollal: personaje mitológico, enviado del cielo por el rey azul. Bienhecho.

Sobre la leyenda de la Mutisia (cuento)
Delia boucau

–¿Cómo se llama esa flor? –preguntó Rolando mientras iban cerro abajo.
–Quñilhue en lengua, mutisia en castilla –respondió doña Tránsita.
–Bonito color –afirmó el mocoso.
–Esta noche le voy a contar la historia. No hable que cansa.
Y recorrieron la legua larga hasta llegar a la ruca desde donde se oía cantar el arroyo.
–Busque leñita –dijo la abuela tomando un tacho para acarrear agua.
Ya oscuro, alumbrados por la petaca de 3 Plumas que oficiaba de lámpara, tomaron la sopa aguada hecha con un picado de hojas de la huerta, dos cucharadas de harina y una pizca de sal y la acompañaron remojando en ella trozos de pan duro.
–Acérquese que hace frío –dijo Tránsita removiendo las ramitas medio apagadas, insuflándoles vida con unos cuantos soplidos profesionales– y tranque la puerta.
Rolando además, aprestó el mate para que lo cebara la abuela y se sentó frente a la puerta abierta de la Istilart con ganas de robarle el calor. En su cara paspada danzaban reflejos del escaso fuego.
–Oiga bien para que lo pueda contar después. Esa noche, la machi estaba cuidando la sangre del cordero. Era noche de nguellipún(1). Había silencio. Se oyó el grito del pun triuque(2) y la machi sabía que era mala seña para los que andan en cosas malas en la sombra. Oyó un ruido y vio a la hija del cacique que se escapaba con el hijo del cacique de la tribu enemiga; esa con la que habían peleado hacía unos días, nomás. Eso fue lo que avisó el pájaro. La machi fue al cacique y le contó. ¡Para qué! Y volvió a gritar el pájaro que es como chimango, pero de noche.
Los ojos negros de Rolando, abiertos, grandes como platos, preguntaban lo que sus labios no hacían. Tránsita aumentó el suspenso, avivó el fuego.
–El cacique mandó a los capitanejos. No tardaron mucho en traerlos y toda la tribu los mandó matar. Los jóvenes alegaron que se iban a arrimar como manda la tribu. No sirvió de nada, porque todos saben que es bueno sentir el mismo odio que la tribu. Y el pájaro gritó por tercera vez, pero tan doliente que parecía persona.
Tránsita, veterana contadora de historias, sabedora de que la atención no decaería, le sacó un poco de yerba al mate, agregó nueva y cebó otra ronda. Las manos de Rolando se retorcían entre las piernas y los agujeros de la nariz se le abrían como si les faltara aire.
–Los dejaron piluchos(3) y los ataron juntos a un árbol. Los mataron a lanzazos. Les negaron sepultura y quedaron para comida de los perros. A la mañana siguiente, cuando la tribu salió de las ramadas porque el cacique llamaba para el primer ahuiñ(4), se vio una planta enroscada al árbol donde los habían atado. Tenía flores como margaritas, pero de pétalos largos y color como de sangre, abrazadas al árbol como los novios cuando los ataron. Los wincas(5) no saben que con esa flor recordamos un castigo injusto. ¿Se va a acordar, m’ijo?
Rolando movió afirmativamente la cabeza aunque sus ojos asombrados se cerraban de sueño, pero se acostó sobre el cuero de oveja, mirando el color de la mutisia que su abuela había usado en la matra(6) con que lo estaba tapando.

1 Momento del Nguillatún en que se sacrifican dos corderos.
2 Chimango de la noche
3 Desnudos
4 Vueltas a caballo que se dan alrededor del lugar de la rogativa
5 Los blancos, de raza blanca
6 Manta artesanal hecha en telar vertical, laboreada o no

Poesía
Toda la tierra es una sola alma


de Cuentan los mapuches de César A. Fernandez, Ed. Nuevo Siglo. Recopilado por Bertha Koessler, 1963.Canción del cacique Abel Kuruuinka.

Toda la tierra es una sola alma
somos partes de ella.
No podrán morir nuestras almas
Cambiar sí que pueden
pero no apagarse
Una sola alma somos
como hay un solo mundo.

 
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