Patagonia, sábado 30 de agosto de 2014

Los mejores lugares par la salud y el relax

Aguas milagrosas

Se consideran aguas termales o mineromedicinales a aquéllas que, formadas en el seno de la tierra, emergen espontáneamente o mediante captado, a través de perforaciones, y que por sus características físicas y/o químicas, pueden ejercer efectos terapéuticos, aliviando o restaurando la salud de las personas. Estas aguas poseen factores energéticos como la potente ionización, mineralización, radiactividad, gases y variaciones de PH.

La mineralización de las aguas termales depende siempre de la composición del terreno por el que circulan o se acumulan. En general contienen flúor, hierro, bromo, boro, yodo, cromo, sodio, fósforo, arsénico y silicio carbónico entre los minerales más destacados.

En la actualidad la cura termal es uno de los sistemas terapéuticos que ha adquirido mayor trascendencia.
Cuando una persona se expone a un baño termal, recibe la acción directa de la temperatura en forma de shock, y los minerales comienzan a ser absorbidos en pequeñas concentraciones por la piel. Una vez en el organismo, los minerales son depositados en el tejido celular subcutáneo, y desde ahí ejercen su acción activando el metabolismo orgánico a través del eje hipotálamo-suprarrenal.
El secreto termal estriba en el juego rítmico que se provoca, traduciéndose en tensión-relajación / actividad-reposo.
La acción de este tipo de aguas sobre el organismo es múltiple y completa. Entre las propiedades curativas que poseen, se destacan las siguientes:

Estimulan las defensas del organismo.
Depuran la sangre, eliminándose las toxinas y productos de desechos por la sudoración y diuresis que provocan.
Reactivan el metabolismo retardado en muchos reumáticos.
Tienen poder desestabilizante sumamente útil, considerando la participación alérgica en el orden de las afecciones reumáticas.
Reeducan el sistema termorregulador, de enorme importancia en el reumático que ha perdido su capacidad de reaccionar y adaptarse a los cambios del medio ambiente.
Su poder analgésico y calmante de dolores es bien conocido.
Relajan los músculos y por su acción revulsiva y resolutiva, actúan sobre los edemas, tumefacciones y procesos crónicos fibrosos.
Sedan el sistema nervioso.
Reconstituyen y tonifican.
Modifican el terreno reumático en modo significativo.
Ejercen acción miorelajante, sobre las contracturas y rigideces neuro-músculo-osteo-articular, de capital importancia en los tratamientos de rehabilitación y reeducación músculo esquelética.

La O.M.S. (Organización Mundial de la Salud) es el organismo dependiente de la Organización de las Naciones Unidas que tiene a su cargo el estudio epidemiológico, planificaciones sanitarias y evaluaciones terapéuticas de grandes núcleos de población de todo el mundo, en especial de los países en desarrollo.
El consejo ejecutivo de la O.M.S ha decidido establecer relaciones oficiales con la Federación Internacional de Termalismo Climatismo (F.I.T.E.C.) y ha admitido oficialmente el tratamiento hidrotermomineral válido como tal y coadyuvante de múltiples afecciones.

Los baños de acción termomineralizadora actúan directamente en afecciones reumáticas, cardiovasculares, arterioesclerosis, procesos metabólicos en general, sistema muscular y articulaciones. Son sedantes y relajantes, ideales para el stress y el ritmo de vida actual.
Los pacientes que más se benefician con las curas de las aguas termales son aquéllos que sufren de las siguientes afecciones:

Reumatismos crónicos inflamatorios que pasaron la fase aguda: artritis reumatoidea, positivas o negativas, formas juveniles y artritis psoriásicas.
Reumatismos crónicos degenerativos: distintas formas de artrosis en columna, cadera, codos, rodillas o manos.
Reumatismos pararticulares: bolsas serosas, vainas sinoviales y tendones.
Reumatismos no articulares: fibrositis, miositis, neuralgias de localización diversa en ciáticas.
Reumatismos metabólicos, en particular la gota.
Secuelas de traumatismos, intervenciones quirúrgicas, hemiplejías, distrofias en general.
Afecciones crónicas del aparato respiratorio: asma bronquial crónica, bronquitis crónica, laringitis, sinusitis y faringitis crónicas en especial las de origen alérgico.
Afecciones de la piel, rebeldes a terapias habituales, pueden responder a curas con aguas termominerales: eczemas,dermatosis pruriginosas. Debe mencionarse resultados notables en el blanqueamiento de enfermos psoriásicos.

Para todos estos casos, es preciso especificar que la terapia de los baños termales tenga mayor efectividad, deberá realizarse durante 15 ó 20 días.

Recomendaciones útiles

Para aprovechar correctamente de los múltiples beneficios de los baños termales, es necesario consultar a un médico termalista, que indica la conveniencia o contraindicación de un programa de baños, el tiempo de duración de cada baño, el número de inmersiones y la temperatura estable o creciente, según la resistencia orgánica de la persona.
Además, es necesario un régimen de comidas acorde, que debe acompañar en cada caso de balneoterapia.

Para tener en cuenta:

Los baños son de inmersión y progresivos, no deben durar más de 15 minutos, con intervalos de 10 minutos afuera del agua.

La temperatura del agua no debe estar muy alta. Hágase controlar la presión arterial.

Efectúe movimientos lentos bajo el agua.

Después de cada baño haga reposo en cama bien abrigado, o cúbrase con toallones y batas.

No se deje dar frío después de su baño, recuerde que todos tenemos un sistema termoregulador y su organismo tarda en adaptarse a los cambios termo-fisiológicos.

Para una acción más beneficiosa de los baños termales combine la actividad con una vida tranquila, emprenda caminatas diarias durante el tratamiento y haga reposo.

Los baños se toman preferentemente a la mañana, y por la tarde, 4 horas después del almuerzo.

No olvidar nunca el reposo en cama bien abrigado después de cada baño.

La cura balnearia debe ser progresiva. Nunca comenzar con baños muy calientes. La cura lenta y progresiva tiene efectos duraderos y permite al organismo adaptarse a los cambios biológicos, evitando la llamada "crisis termal".

Sería conveniente que la estadía en un centro termal durara 3 semanas.

Piense que tal vez sea éste un buen momento para comenzar un nuevo ritmo de vida, con una alimentación equilibrada. Realice un buen reposo y concurra a lugares donde se efectúen actividades culturales y deportivas.
 
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