Coñaripe: Historia y leyendas

Historia

Hacia 1880, luego del período que se conoce en Chile como la Pacificación, la población autóctona mapuche que habitaba las planicies de la ribera oriente del lago Calafquén poco a poco fue siendo avecindada por familias que llegaban a la región, en su mayoría extranjeras, y que se ubicaron en distintas zonas próximas al lago Calafquén.

A partir de ese momento comenzó una convivencia, que tuvo momentos duros incluso, entre los pueblos originarios y los nuevos habitantes de estas tierras. La industria maderera se ocupó, sin proponérselo, de unir a todas estas familias y, así, la zona comenzó a prosperar.

Las maderas que se comercializaban y que servirían para el incipiente trazado del ferrocarril eran árboles nativos tales como el coihue, el raulí, el roble, la tepa y otras especies de madera dura ideales para los durmientes del tren.

El pequeño poblado siguió creciendo y, gracias a la intensa actividad maderera, se instaló una barcaza llamada Anchimallín, que cruzaba el lago transportando madera hasta un embarcadero más al sur, hoy conocido como el balneario de Calafquén.

Un frío día de invierno, la barcaza se hundió y desde ese momento la explotación maderera entró en su ocaso debido a que prácticamente no quedaban árboles en la zona. El 2 de marzo de 1964 el volcán Villarrica entró en actividad y destruyó gran parte de Coñaripe, por lo que el pueblo lentamente comenzó a desarrollarse hacia el suroeste del lago Calafquén.

En la actualidad, el turismo se encargó de devolverle vida al pueblo y sobran los lugares paradisíacos para disfrutar todo el año.