Lago Ranco: Historia y leyendas

A lo largo del lago Ranco se ubicaron comunidades indígenas que en su mayoría pertenecían al pueblo huilliche, que significa “gente del sur”. Estas comunidades eran pacíficas y se relacionaban armónicamente con el medio natural que las rodeaba y les proporcionaba su alimento. Se dedicaban a la caza, la pesca, la ganadería y la agricultura, y también a ciertas expresiones culturales.

La integración entre estos pueblos originarios y los españoles fue relativamente pacífica en esta región chilena, y mucho tuvo que ver el aporte de las misiones jesuitas desde las fortificaciones de Quinchilca, en el norte, y el fuerte San José de Alcudia, por el sur, todas al oeste del gran lago. Los primeros expedicionarios que se establecieron en los márgenes de Lago Ranco llegaron a partir de fines del siglo XIX y se ubicaron en la zona occidental de la cuenca del lago, en los sectores de Hueimen e Ignao.

La belleza del lugar y la inmensa riqueza de los bosques nativos fueron los motivos para que distintas colonias alemanas se asentaran en el lugar hasta el día de hoy, donde aún permanecen los descendientes de las familias Konust, Daniel y Rettig, que continúan con el mismo espíritu de progreso que sus antepasados.