Patagonia, miércoles 16 de abril de 2014
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General Roca

Historia y leyendas

Historia

A Instancia del ministro de Guerra y Marina, Gral Julio A. Roca, el ten. Cnel Lorenzo Vinter, jefe del Regimiento 5º de Caballería, estableció en el paraje Fisque Menuco el 1 de septiembre de 1879, un fuerte al que impuso el nombre de Fuerte General Roca.
Cinco años después se realizó la mensura de chacras y quintas y se pasaba de la ocupación militar a la explotación agrícola, finalizándose también entonces, la construcción de un canal de riego que partiendo del río Neuquén distribuyó este, aguas abajo a través del canal conocido como “ Canal de los Milicos” ya que fue excavado por soldados, presidiarios e indios del Fuerte Gral Roca.
Para esa misma época arribaron a la zona grupos de inmigrantes, alemanes y franceses que se establecieron en zonas aledañas al Fuerte.
El Fuerte era centro de provisión a distintos lugares neuquinos y rionegrinos, utilizándose a tal fin tropas de carros.
La gran inundación del año 1899 , obligó a que la Cooperativa de Irrigación, en 1907, reconstruyera y modificara el canal de riego , para incorporarse a la red de riego nacional en 1921.
Las inundaciones también afectaron la ciudad de Viedma, destruyéndola, por lo cual se translada la Capital del Territorio a Choele Choel y el Fuerte Gral.Roca también, quedando solo en pie las columnas de la plaza Villegas y el colegio Salesiano San Miguel, mientras la población con ayuda de los efectivos militares, tuvo que refugiarse en la zona més alta de las bardas al Norte de Stefenelli , en un paraje denominado “ El Campamento” donde hoy se ha constituido un barrio.
Posteriormente se reconstruye el pueblo pero cinco km al oeste de su emplazamiento anterior por orden del Coronel Rohde, contabilizándose 200 viviendas para comienzos del 1900.
La estación inicial del ferrocarril se denominó en distintas épocas como Rio Negro, Los Perales y Padre Alejandro Stefenelli, y al principio estaba construida en el emplazamiento abandonado por la inundación, pero a partir de 1931 se construye la actual estación ferroviaria, dejándose la anterior para cargas.
Ya para 1910 la pujanza de la actividad frutícola muestra la expansión de las explotaciones a tres colonias vecinas a General Roca.
Para comienzos de 1912 se eligen sus primeras autoridades municipales, recayendo en Alfredo Viterbori la responsabilidad de ser su primer intendente.
Para entonces el Sr. Fernando Rajneri funda el Diario Río Negro, que por su trayectoria y expansión puede considerarse el más importante de la Patagonia, aún vigente hasta nuestros días.
La destacada actividad cultural de General Roca comienza con la fundación de la Biblioteca Popular Julio A.Roca en 1936, el Colegio Nacional de Enseñanza Secundaria en 1942 y el museo Regional Lorenzo Vintter en 1949.
Y finalmente en 1972 se crea La Casa de la Cultura, siendo un centro de actividad artística y cultural importante.
Hoy la ciudad cuenta con alrededor de 100.000 habitantes sobre un ejido municipal de 14.200 hectáreas.

Cuentos

LAWEN
Luz María Huayquillán
Mi abuela se llamaba Elvira Puel, de todos lados venía gente, blancos también. Con mirar el humor (*) sabía que enfermedad tenía, si se iba a salvar o no. Era parecida a la Machi, pero no estudió nada para Machi, curandera nomás era.
ÑANCO LAWEN: Es bueno para el hígado, dolor de cintura, mezclado con otros yuyos cura siete enfermedades.
KINCHAMALEN: Es bueno para la matriz, cuando está pasada de frío la persona.
PARAMELA: Es buena para la úlcera. Todos los días tomar un té.
Humor: orina.
LAWEN: remedios

Fragmento de Leyenda "El forjador de pájaros"
del libro Leyendas de la Patagonia, de Julia Salizman, Edit. Planeta.
Dicen que si no hubiera sido por los pájaros no habrían existido los tehuelches. Y es verdad, porque fueron las aves las que ayudaron a escapar del giganteque lo perseguia al pequeño Elal, el héroe que más tarde creó a los hombres de la Patagonia. Ellas fueron su transporte y su escolta, su abrigo y su alimento. Y ocupando lagunas, grutas y acantilados, se quedaron para siempre en la Patagonia.
Cuentan que en la isla de Kóoch, apenas nacido Elal, una tuco-tuco lo ocultó en su cueva para salvarlo de la furia de su padre, que lo buscaba para matarlo. Sin embargo Terr-Werr, la tuco-tuco, sabía que el escondite era inseguro y que tarde o temprano el gigante Nóshtex devoraría al bebé, para impedir que un día se volviera més poderoso que él. Pero para salvar al niño la tuco-tuco necesitaba ayuda, y al primero que recurrió fue a Kíken, el chingolo.
Cerca de la laguna, Terr-Werr encontró a Kíken, que avanzó a los saltitos a su encuentro. La tuco-tuco le dijo que necesitaba hablar con el cisne, que nadaba muchos metros aguas adentro, y le pidió por favor que solara hasta él y lo llamara. El chingolo cumplió con este primer encargo, y del mismo modo fue convocando a todos los animales para que se reunieran en la asamblea donde se decidiría el destino de Elal. Y es por eso que aún hoy Kíken es amigo de todos, hombres y animales, cualquier sitio es su casa y es el primero en cantar cuando llega el amanecer.
Pero esa tierra desierta, La Patagonia, era el reino de Shíe, la Nieve , y de Kókeske, el Frío. Los dos hermanos, siempre juntos, siempre de acuerdo, recorrían permanentemente su territorio. Shíe llegaba quedamente, deshaciendo en motas su vestido blanco, acolchando las rocas y tachonando el mar.
Luego Kókeske endurecía la nieve caída y la volvía filosa, brillante y resbaladiza. A veces convocaban a Máip, el viento helado, que jugaba con Shíe, haciéndola volar y corría con Kókeske carreras velocísimas.
Kápenk-och era un pájaro negruzco, le gustaba caminar por la tierra buscando su alimento o posarse con su compañera en un arbusto bajo, cantando y silbando a los cuatro vientos. El fue el encargado de distraer al padre de Elal, el gigante Nóshtex, mientras Terr-Werr se dedicaba a los últimos preparativos de la fuga.
Cuando Terr-Werr, la tuco-tuco, mandó llamar a todos los animales, le pidió al piche que buscara al flamenco para que fuera él, una de las aves más grandes, el encargado de transportar a Elal en su viaje hacia la Patagonia.
Recibido el mensaje, el flamenco se apuró a cruzar la laguna para ir en busca de Elal, pero cuando llegó ya el niño se trepaba a las blancas espaldas del cisne. Dicen que su desilusión fue tan grande que no dijo nada, y parado en donde estaba, se quedó quieto, muy quieto, doblando su grácil cuello y ocultando la cabeza debajo de un ala.

 
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