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La estrella de los campos de hielo El Parque Nacional Laguna San Rafael encierra increíbles paisajes de hielos milenarios, espejos de agua y montes que pueden conocerse en una navegación inolvidable. |
La estrella de los campos de hielo |
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Por los caminos de la devoción Los interesados en el turismo religioso tienen la oportunidad de conocer dos puntos de congregación de fieles en las afueras de Puerto Aysén con rumbo a Coyhaique. |
Por los caminos de la devoción |
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Salida hacia lago Riesco para pescar Recorriendo los caminos cercanos a Puerto Aysén, conocimos parajes casi deshabitados que permiten estar en contacto directo con los bosques, los ríos y la naturaleza que hicieron vibrar nuestros cinco sentidos. |
Salida hacia lago Riesco para pescar |
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A paso tranquilo Descubrimos los fantásticos alrededores de Aysén y Coyhaique en una cabalgata por las frondosas orillas del río Simpson. |
A paso tranquilo |
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La naturaleza virgen de Aiken Un parque privado que propone conocer y explorar los increíbles medioambientes de la región. |
La naturaleza virgen de Aiken |
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La selva virgen del Queulat El Parque Nacional Queulat encierra muchas maravillas naturales, entre ellas, una selva que permanece inexplorada. |
La selva virgen del Queulat |
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Sabores de Aysén Frutos de mar y antiguas recetas patagónicas encuentran, en algunos restaurantes de esta región, excelentes versiones para hacerse conocer y saborear. |
Sabores de Aysén |
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Calles y gente de Puerto Aysén La visita a Puerto Aysén nos muestra una ciudad prolija en su diagramación, muy activa en su vida diaria y con una naturaleza plena de vegetación a pocos kilómetros de los hielos milenarios. |
Calles y gente de Puerto Aysén |
Museos regionales
Recorrer los museos patagónicos es una manera de vincularnos íntimamente con la vida, las costumbres y el entorno natural de sus comunidades.
Paleontología, arqueología e historia son algunas de las disciplinas desarrolladas en estos rincones dedicados a testimoniar la cultura de la región.
El surgimiento de las estancias transformó el espacio vacío e ilimitado en un ámbito de producción rural que permitió situar al país entre los primeros proveedores mundiales de materia prima.
Hacia el sur, las estancias trocaron el paisaje. Superando el crudo invierno, las intensas nevadas y el incesante viento, se convirtieron en verdaderos pueblos repartidos en la inmensidad de los campos.