La historia de Puyuhuapi comienza en la década de 1930 en el pueblo de Rossbach (hoy llamado Hranice), en la región checa de los Sudeten, poblada por alemanes.
En un intento de migración, un grupo de exploración llegó a la Patagonia chilena, donde el Estado ofrecía tierra gratuita a quien quisiese trabajarla. La intención era traer posteriormente a sus respectivas familias. Lamentablemente, la Segunda Guerra Mundial frustró esa posibilidad y sólo algunos de ellos lograron dejar Europa unos años después para instalarse aquí.
En años posteriores fueron llegando los primeros chilotes contratados por los alemanes. Trabajaron como temporeros primero para posteriormente instalarse con sus familias, lo cual llevó a la integración de ambas culturas.
Los recién llegados de la isla de Chiloé trabajaban muy bien la madera y eran buenos navegantes. El grupo que llegó desde Europa aportó su formación universitaria y prontamente se constituyeron en cooperativa de trabajo. La agricultura, la ganadería y la pesca fueron las primeras actividades rentables.
En el año 1945 se instaló una fábrica de telas y alfombras a cargo del técnico textil Walter Hopperdietzel. Significó una nueva fuente de trabajo ininterrumpida, dada la buena aceptación que tuvieron sus alfombras desde los comienzos.
En 1971 Puyuhuapi fue reconocido oficialmente como villa por el Estado chileno y cuenta en la actualidad con poco más de 500 habitantes.
Esta es una de las sensaciones más completas que el ser humano puede sentir. A través del buceo, el hombre pudo recorrer el fondo del mar, conocer un mundo subacuático, acariciar peces y visitar naufragios legendarios, sintiéndose completamente seguro y adaptado al medio hídrico.
Para desarrollar esta actividad, no se requiere poseer un gran estado físico, ni un estilo de natación definido.
Canopy
El canopy es un nuevo deporte de aventura que tiene como objetivo principal ofrecer una actividad única, y una experiencia ecológica muy diferente que consiste en no alterar el hábitat.
La sensación de recorrer la selva valdiviana o el bosque andino patagónico desde lo alto de los árboles, balanceándose o suspendido en medio de la nada, es tan divertida como apasionante.