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Los primeros colonos

   
 Tiempo estimado de lectura: 3 min. Textos Pablo Etchevers   Fotos Jorge González y Mario Ptasik
Visita al Museo Colonial Alemán

El Museo Colonial Alemán es un homenaje a los inmigrantes alemanes. La historia de Frutillar comienza detrás de estas puertas.

El 29 de junio de 1972 se inició la construcción del Museo en reconocimiento a los inmigrantes alemanes que llegaron a la región y que, con esfuerzo y entusiasmo, le dieron nombre y apellido a estas húmedas y lluviosas tierras.
    
La iniciativa fue apoyada por el gobierno de Alemania y por la Municipalidad de Frutillar y contó con la asesoría técnica de la Universidad Austral de Chile, quien lo diseñó especialmente con el objetivo de recrear los asentamientos de los primeros colonos. Por ello, está ubicado sobre una loma de frente al lago y se divide en cinco construcciones típicas, todas de madera, en las que predominan las tejuelas. Se distribuyen al modo de los antiguos cascos de estancia. Sus jardines son bellísimos y cuenta con árboles que cuentan más de 100 años de antigüedad. Dentro del mobiliario se conserva la mayoría de los objetos utilizados por los primeros colonos.
Visita al Museo Colonial Alemán
El primero de los edificios, el más cercano a la entrada, se denomina “La Llavería”, es una pequeña construcción en la que se encuentran las oficinas de administración del predio.
    
Más adelante puede apreciarse un viejo molino que fue trasladado desde la orilla del lago. El agua de un canal de madera moviliza su rueda de paletas y en su interior se pueden ver las maquinarias y las grandes piedras que molían la harina. Es icono de los tantos molinos que existieron en la zona, gracias a los cuales se obtenía la harina para la población.
    
Siguiendo con el recorrido, encontramos La Casa del Herrero, donde pueden verse maquinarias y herramientas significativas para la vida y labores agrícolas de los primeros colonos. Cada uno de los cuartos de esta vivienda reproduce detalladamente la vida cotidiana de una familia de colonos, con cocina a leña y otros mobiliarios originales de la época retratada. Se suma un descendiente de estos colonos que se encarga de tallar en pequeñas herraduras el nombre de cada uno de los visitantes que visitan la finca.
Visita al Museo Colonial Alemán
Más adelante, un galpón agrícola circular nos indica que estamos en El Campanario. Allí se acopiaban gavillas de trigo para realizar la trilla bajo techo, por la gran cantidad de lluvias que sufre anualmente Frutillar y sus alrededores. Dentro del Campanario se pueden ver maquinarias agrícolas y domésticas típicas y tradicionales de aquella época.
    
Por último, llegamos a La Casa Patronal o “Casona de Campo”. Construida sobre una colina en el año 1889, su porte y altura manifiestan perfectamente el auge económico de los agricultores germanos en aquella época. Dentro de ella encontramos objetos y utensilios originales del siglo XIX. Cuenta con grandes salones, cocina, una sala de música, un jardín de invierno, dormitorios y baños que invitan a imaginar de un modo muy próximo la vida de estas familias.
Visita al Museo Colonial Alemán
Datos útiles
Cómo llegar
ubicado en el centro de Frutillar.
 
Horarios
Todo el día
 
Sugerencias
el Museo Colonial Alemán es ideal para recorrerlo en familia. Los objetos y utensilios que se usaban en la época de la inmigración invitan a pensar en lo difícil era la vida en aquellos tiempos y cómo la tecnología de hoy, aunque muchas veces en exceso, ha solucionado muchos problemas cotidianos.
 
Contacto
Municip. de Frutillar - Comunic. y Turismo
Costanera Philippi frente al Muelle (5620000) Frutillar - X Región - Chile
Tel: +56 65 242-1142 / 242-1080  
e-mail
 
 
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Ubicación



El mirador



“50 fueron las primeras familias que llegaron a la zona del lago Llanquihue. Traían sus costumbres, sus creencias y sus hábitos y debieron reciclarlos frente a un clima en el que llueve la mayoría de los días del año. El strudel, el küchen, el café y el té les sirvieron para hacer frente al clima y para estar cerca de lo propio, de lo que les quedaba de Alemania. Por eso, visitar el museo es un viaje al pasado y un homenaje a quienes hicieron tanto por este rincón de Chile”
Pablo Etchevers- Periodista


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