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Karina Jozami Jorge González |
El museo Maggiorino Borgatello muestra una completa colección etnológica, histórica y biológica sobre el estrecho. Todo un orgullo de la orden religiosa católica. |
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Por el año 1893, los misioneros salesianos afincados en Punta Arenas, dirigidos por el sacerdote José Fagnano, decidieron crear un museo que representara la valiosa riqueza cultural y ecológica de la región. Bajo esa idea surge esta institución que recibió el nombre de su primer director, el padre Maggiorino Borgatello. Ubicado en la avenida Bulnes y calle Bories, junto al santuario María Auxiliadora, el edificio de dos pisos abre sus puertas a todos los visitantes que quieran conocer el pasado de esta región austral. Hasta 1984 el museo ocupaba una superficie de 700 metros cuadrados, que fue ampliada a 1.700 para comprender toda la colección patrimonial. |
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La variada muestra se encuentra diseminada en 4 niveles que, a su vez, se dividen en secciones de etnología, arqueología, historia y flora y fauna, entre otras ramas. Los objetos y documentos de la labor salesiana, las artesanías y utensilios indígenas, junto a fósiles y animales petrificados de la zona también forman parte de la exhibición.
Como era de imaginarse, una de las salas más visitadas es la dedicada a la Patagonia Austral que exhibe una fidedigna recreación de la Cueva de las Manos. |
Una labor minuciosa
La orden salesiana, que desembarcó en Punta Arenas por el año 1887, se propuso iniciar esta tarea de recavar las diversas manifestaciones culturales y sociales de la zona con el fin de construir un museo. El mismo serviría como legado para que las generaciones venideras conocieran las expresiones y modos de vida de los pueblos nativos, de su entorno y del proceso de colonización. |
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Fieles a una minuciosa labor, las diversas salas reflejan la cultura de onas, tehuelches, yámanas y alacalufes, como también el impacto que sufrieron con la llegada de los colonizadores y luego de los pioneros europeos. A su vez, el museo cuenta con ámbitos dedicados a los pioneros, incluyendo la época de la fiebre del oro que marcó la región a fines del siglo XIX. |
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Por otra parte, se encuentra una cuidada colección de objetos personales del padre Alberto De Agostini, gran explorador de la región, y el instrumental del primer observatorio meteorológico de Punta Arenas. |
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Los precios y tarifas deben consultarse con los prestadores de cada servicio. Interpatagonia no brinda este tipo de información. |
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Fotográfo, artista e incansable explorador, el padre salesiano Alberto De Agostini desembarcó en Punta Arenas en 1910. A partir de allí, recorrió toda la Patagonia y no hubo montaña o paisaje que no haya transitado y documentado, convirtiéndose en el primer cartógrafo de la Patagonia. También fue el primero en filmar a los últimos onas y yámanas que habitaron Magallanes, confeccionando una muestra de imágenes de incalculable valor antropológico y cultural.
Lejos de la fiebre del oro y de las ambiciones de los aventureros que llegaban al estrecho, De Agostini fue un ejemplo inspirador para los montañistas de todo el mundo. |


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