Patagonia, jueves 31 de julio de 2014
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Puerto Porvenir

Historia y leyendas

Historia

Su historia comienza con los nativos onas que habitaban la isla en una cantidad de alrededor de 4000 aborígenes, agrupados en tribus de carácter nómade, corpulentos y hábiles con la onda, la flecha y el arco, cazaban guanacos y aves, siendo especialmente hostiles a la incursión de los conquistadores.
Primero Serrano y luego Jorge Porter en 1880, descubren la bahía Porvenir y el hallazgo de oro realizado por Porter da comienzo en la Sierra Boquerón, a que en los siguientes 20 años se pueblen las zonas aledañas con nuevas estancias ganaderas y faenas mineras.
A partir de 1882 mineros venidos de América y Europa invaden la Sierra Boquerón con las faenas auríferas. Se comienza a industrializar con dragas que mantienen su actividad hasta alrededor de 1909.
Entretanto el Gobierno licita el arriendo de tierras ganaderas en la isla por 20 años, siendo la Sociedad Ganadera Gente Grande la que va a explotar las pampas al norte del Cordón Baquedano desde 1883.
Ese mismo año de 1883 surge un destacamento policial durante la fiebre del oro y se funda como ciudad en 1894 para servicio de las nuevas estancias ganaderas.
José Nogueira, residente en Punta Arenas, obtiene la concesión de 310.000 has en el área de Bahía Felipe, las que incrementa en 1890 con un millón de has. más, originándose la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego.
En el proceso de ocupación que sigue, las víctimas inocentes fueron los indígenas de raza ona, ya que al ser más fácil la caza de ovejas que la de guanacos, fueron cruelmente perseguidos por asesinos profesionales, a quienes se les pagaba con ovejas.
Tratando de salvar esta situación en 1888 el Padre Salesiano José Fagnano, obtiene una concesión en la Isla Dawson y funda una reducción, alcanzando a reunir casi 1000 Onas, para luego instalar una segunda en 1893 en las proximidades de Rio Grande en Argentina. Pero la libertad es un bien muy apreciado por los aborígenes nómades y estos no soportan la vida en una reducción, muriendo por enfermedad e inadaptación, cerrándose la misión en 1912.
El 1920 el antropólogo M. Gusinde contabilizó 276 Onas sobrevivientes, la gran mayoría amparados en la Estancia Viamonte de la Flia. Bridges. Hoy se han extinguido y solo los recuerda un lápida al Ona Desconocido en el Cementerio de Punta Arenas.
Hoy los antiguos cascos de grandes estancias se han transformado en pequeños pueblos como Onaisin y Cameron. La producción agraria sigue siendo la lana y la carne congelada que es exportada en su gran mayoría.
Desde 1945 comienza la explotación del petróleo en la isla, y desde 1976 sobre las aguas del estrecho, con una plataforma de perforación y extracción submarina, se mantiene la actividad petrolera en la región.

Leyendas

Camahueto

Este ser de la mitología chilota es un ternero parecido al unicornio por el único cuerno en la frente, que brilla en las noches de luna.
Quienes dicen haberlo visto, cuentan que es muy ágil, vigoroso y de gran hermosura.
Se dice que nace y se desarrolla donde hay caidas de agua o terrenos pantanosos, su vida aquí dura hasta haber alcanzado los 25 años (edad adulta) para luego, emigrar hacia el mar. En su viaje destruye los sembrados y la naturaleza que esté en su camino.
Cuando se llega a saber sobre la existencia de un Camahueto en los terrenos de alguna persona, esta busca a un brujo, el cual laceará al Camahueto con una soga de sargazo y lo llevará al mar tratando de no causar daño en el camino.
El Camahueto no se deja atrapar por los "limpios", sólo aquel que conozca el "arte" podrá atraparlo y siempre y cuando se encuentren en la tierra y en el plenilunio, para así cortarle el cuerno sin el cual se convertirá en un débil y manso cordero.
A su cacho se le atribuyen poderes curativos, por lo que se lo raspa para sanar enfermedades tales como reumatismo, anemia, etc. Sus efectos son tan fuertes que si alguien ingiere una sobredosis puede quedar "encahuetado" (esquizofrénico, loco). Y si se mezclan con miel y chicha de manzana devuelve el vigor y la fuerza gastada, quedando como "Potro de Primavera".

textos tomados de la web http://www.geocities.com/TheTropics/Paradise/3759/ con autorización del Sr. Julio Norambuena Vera.

KAWÉSQAR
De las tres etnias del extremo sur de Chile, onas, yaganes y alacalufes, conocidos con la denominacion general de fueguinos, sólo los alacalufes subsisten, mas llevan consigo la dramática condición de grupo étnico en extinción. Con ellos se perderán para siempre sus tradiciones, sus antiguas leyendas, su visión del mundo y los hechos de su vida de "nómades del mar".
En medio del extenso territorio de la Patagonia Occidental se halla la Isla Wellington, y en ella Puerto Edén, el último reducto de los Kawésqar o alacalufes septentrionales. Wellington es la mayor de las islas del archipiélago patagónico occidental, con una superficie de más de siete mil kilómetros cuadrados. Su costa oriental la baña el Canal Messier hasta la Angostura Inglesa, siguiendo luego el Fiordo del Indio y el Canal Ancho; hacia el oeste se encuentra el Canal Fallos al norte, y el Canal Trinidad al sur. Desde 1936, el grupo Kawésqar se afincó en Puerto Edén, reduciendo su emplazamiento territorial, que como grupo nómada se extendía en el territorio de la Patagonia Occidental comprendido entre la boca meridional que conduce al canal Sarmiento, finalizando en el margen sur del Golfo de Penas. Un estudio sistemático y de mayor alcance de esta etnia sólo ha sido llevado a cubo por dos eminentes antropólogos, Martin Gusinde y Joseph Emperaire, por ello la historia del grupo puede dividirse en dos categorías: una formal, representada por la obra de Gusinde y Emperaire, y otra informal que data del siglo XVII en adelante, con testimonios que son básicamente crónicas de viaje e informes de expediciones científicas interesadas en otros aspectos, como ser la flora y la fauna e hidrografía de la zona. Ya en su libro Los Nómadas del Mar, donde expone los resultados de sus dos expediciones, Emperaire observa que lo más importante que se podía conocer de los alacalufes que él estudiara es el testimonio -que él llama Testamento- de la vida mental, social y religiosa de esta minoría que según él está en trance de perder su unidad étnica por la muerte de la mayor parte de ellos y la asimilación de los más al mundo occidental. Los elementos de la cultura material, la mayor parte de los cuales son objetos fungibles por el hecho de ser propios de la cultura nómada de cazadores-recolectores, han desaparecido, perdido ya el valor que los hacía eficaces para su medio. Lo mismo ocurre con la mayoría de las tradiciones y manifestaciones de su vida religiosa.
El grupo actual de Puerto Edén consta de doce persona y en él se sigue apreciando el signo de deterioro del cual hablara Emperaire. El adulto joven de entonces ha fallecido o es senescente. Los niños de aquella época hoy son los adultos actuales que han sobrevivido a la mayor epidemia que se dio aproximadamente en 1948, en la cual murió gran número de nativos. Las condiciones de vida distinta a la ancestral, que impone la cultura dominante, trajo como consecuencia la escisión del grupo kawésqar, pues muchos migraron a la ciudad - Punta Arenas y Puerto Natales - en busca de una mejoría económica, convirtiéndose en un grupo urbano que a duras penas sobrevive.
En un comienzo la migración se encontraba representada por jóvenes de ambos sexos que salieron de Puerto Edén al no encontrar ninguna instancia modélica eficiente a la cual podrían adscribirse para desarrollar una vida deseable. El deseo de salida se hizo más fuerte en la medida en que los adultos se dieron cuenta de su propia carencia de futuro. Este grupo de jóvenes ha recibido educación y forma parte del sistema de vida blanco, reuniéndose con sus padres y parientes por cortas temporodas. Si conservan residuos del antiguo pasado kawésqar no es sino una instancia inconsciente que en cierta medida los desfavorece socialmente. Hay otro grupo, de varones jóvenes, que no ha recibido instrucción y sus expectativas son restringidas, trabajan fundamentalmente bajo las órdenes de chilotes en la recolección y preparación de la cholga seca o extracción de centollas y ostiones. Al grupo de jóvenes se han sumado algunos adultos, con las mismas expectativas, desarrollando un poco exitoso comercio de artesanía, basando principalmente su subsistencia en pensiones de gracia otorgadas por el gobierno.
La institución social básica del grupo sigue siendo la familia. No se reconocen clanes ni jefes, sino familias que se caracterizan como relativamente extensas y de tipo paternal en términos no absolutos.
Cuenta un antiguo mito kawésqar que éstos son hijos de la mujer sol. Ahora, al final del siglo contemplamos su ocaso. Testimonio de su existencia quedarán las voces y cantos que algún investigador ha registrado, y sus rostros capturados en un fugaz momento de su existencia por la cámara fotográfica. Estos son aquellos rostros de aquellos hombres y mujeres, hábiles conocedores del mar y su entorno, primigenios habitantes del confín de América del Sur.
Oscar Aguilera F.- Etnolingüista - Universidad de Chile -1996
De:http://rehue.csociales.uchile.cl/rehuehome/facultad/publicaciones/Sitios/Lenguas/kawesqar/LosNomadas/expo2.htm

 
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