Patagonia, miércoles 23 de abril de 2014
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Ushuaia

Historia y leyendas

Historia

Antigua vista de UshuaiaRecién a fines del siglo XIX se inició la explotación ganadera aportada por los navegantes europeos, siendo su población aborigen constituida por onas o selkman y yaganes o yamanas.
Los Selkman u onas, eran esencialmente cazadores terrestres y recolectores nómades, que habitaban gran parte de la Isla de Tierra del Fuego, desde las planicies próximas al estrecho de Magallanes, hasta el área comprendida entre el río Grande y las vecindades del canal Beagle.
A su tierra le daban el nombre de Karukinka.
Cada grupo Selkmam ó Selk´nam ocupaba un distrito territorial llamado haruwen (tierra), en los cuales vivían grupos ligados por parentesco y con límites geográficos preestablecidos, que debían ser respetados por sus vecinos para mantener una buena convivencia. En cada territorio, sus habitantes tenían derecho a cazar, recolectar frutos silvestres, establecer sus lugares de campamento y realizar todas las actividades necesarias para preservar la subsistencia del grupo.
Los Selk'nam del norte de la isla, se dedicaban preferentemente a la caza del guanaco y del coruro (variedad de roedor), completando su dieta con aves, zorros, algunos frutos silvestres y productos de origen marino.
Sus viviendas estaban constituidas por toldos ligeros en forma de paravientos semicirculares, construidos con varas de madera cubiertas por pieles de guanaco, o bien chozas cónicas confeccionadas con ramas de arbustos, matorrales y pasto. Los del sur de la isla, cazaban sobretodo el guanaco y complementaban la alimentación con aves, zorros y variados productos del mar. Habitaban en verdaderas cabañas de forma cónica construidas con troncos de madera, rellenando los espacios entre los troncos con varas delgadas, líquenes y musgos.
La vestimenta estaba constituida por largas capas de piel de guanaco, o bien con piel de coruro, utilizando además mocasines de piel de guanaco y los cazadores completaban su atuendo con el kóschel, un tocado triangular en piel del mismo animal, al que se daba una connotación mágica porque se pensaba que favorecía la cacería del guanaco.
La caza tanto del guanaco como del zorro estaba reservada a los hombres, para lo cual utilizaban el arco y la flecha, valiéndose además de perros para acosar o perseguir a la presa.
Las aves eran capturadas mediante el uso de trampas con lazos corredizos o con garrote.
En la zona costera recolectaban moluscos, y eventualmente usaban rudimentarios arpones para obtener peces en restinga y efectuar la caza de algún lobo marino.
La mujer se dedicaba preferentemente a las actividades propias de la vivienda y los niños, la preparación de los cueros y la cestería, además de la recolección de productos vegetales, moluscos y arponeo de peces.
La permanencia del grupo en un campamento era sólo temporal, variando por lo general desde unos pocos días hasta algunas semanas, por lo cual las mujeres debían encargarse del traslado de todos los enseres domésticos y de los niños cada vez que se cambiaba el lugar de asentamiento.
Los selk'nam poseían un mundo de creencias muy rico expresado a través de sus mitos, leyendas y ceremonias sociales que reflejaban una cosmovisión muy particular.
Luego del contacto con los aborígenes, referido por Antonio Pigafetta en sus crónicas del viaje de Magallanes, el primer contacto directo conocido corresponde a la expedición de Pedro Sarmiento de Gamboa durante su primer viaje al estrecho de Magallanes en 1580.
En esa ocasión los españoles encontraron a un grupo de naturales en las inmediaciones de bahía Gente Grande, oportunidad en cual, los navegantes sostuvieron un enfrentamiento como consecuencia de haber tomado cautivo a un aborigen.
Los siglos posteriores fueron testigos de una relación entre europeos y aborígenes que continuó en forma intermitente por el paso de navegantes de distintas nacionalidades, debido al interés exploratorio, comercial y de carácter científico que subsitó en Europa el estrecho de Magallanes. Finalmente, esta relación culminó con el inicio de la colonización moderna del territorio fueguino en las últimas décadas del siglo XIX.
Se estima que hacia 1881, la población selk´nam alcanzaba alrededor de 2.500 habitantes.
El impacto de la acción colonizadora ocasionó la rápida extinción de esta etnia, que en pocas décadas se vio reducida a un pequeño grupo, con escasas posibilidades de supervivencia.
Al comenzar el siglo XX no quedaban más que unos centenares de sobrevivientes dispersos por los bosques meridionales o bien amparados por las misiones salesianas y por la familia Bridges. En la primer década del siglo los sacerdotes salesianos estimaban que los remanentes de la población indígena no superaban las 350 personas, cifra que continuó descendiendo hasta finalizar el siglo XX con la muerte Lola Kiepia el 9 de octubre de 1966 y Angela Loij, considerada una de las últimas selk´nam que conservaban la lengua de origen, quien fallece en 1974.
Los Yamanas ó yáganes, ocuparon ambas márgenes del Canal de Beagle y canales adyacentes hasta el cabo de Hornos, habitando la zona litoral marítima, cazaban fundamentalmente lobos marinos siendo una de sus principales fuentes de alimentación. Su contextura física era de torso ancho y largo en contraste con sus extremidades inferiores.
Durante las incursiones de audaces navegantes europeos a partir del siglo XIX, los yamanas, son sorprendidos por el bergantín Beagle, surcando las aguas del canal, al que posteriormente, se daría el nombre de la citada nave, iniciándose así los primeros contactos con el hombre blanco.
Luego de más de 6.000 años de vida en la zona, los habitantes más australes de la tierra comienzan a recibir expedicionarios europeos, etapa en la que se entremezclan naufragios y pequeños combates, con matanzas de lobos marinos que van deteriorando la vida de los nativos fueguinos.
A partir de 1881 se inició la explotación del oro en el territorio. Los mineros establecidos en el norte de la isla, no tardaron en tomar contacto con los selk'nam, causándoles reiterados vejámenes, tales como la apropiación forzada de sus mujeres e incluso el asesinato de hombres con la consiguiente reacción violenta de los aborígenes.
Interesados en la explotación, arribaron a la isla distintas personas entre las cuales podemos mencionar un interesante personaje que fue el Ingeniero Rumano Julio Popper, quien en sus juventudes había recorrido ya diversos lugares del mundo, arribando a la Argentina en el año 1885, para trasladarse a Tierra del Fuego en donde se instaló en el paraje El Páramo en 1888. Dicho paraje esta ubicado al norte de la isla y allí el Ingeniero se dedicó a explotar la riqueza aurífera de las costas fueguinas, logrando éxito, poder y influencia en la zona, llegando a acuñar su propia moneda, un sello postal y creando un pequeño ejército particular, sobre el modelo prusiano.
En 1871 se hace definitiva la instalación de la Misión Anglicana a cargo del reverendo Thomas Bridges, en las inmediaciones del actual aeropuerto de Ushuaia, en la península homónima.
El 18 de Junio de 1872, nace en Ushuaia Tomás Despard Bridges, el primer niño blanco fueguino.
En el mes de septiembre de 1884, recala en la bahía de Ushuaia, la división expedicionaria al Atlántico Sur de la Armada Argentina, comandada por el Comodoro Augusto Laserre, con el propósito de instalar una sub-prefectura, el 12 de Octubre de ese año, al enarbolarse nuestro pabellón frente a la bahía de Ushuaia queda inaugurado oficialmente. Cada año se celebra ese mismo día el nacimiento de la ciudad.
Por decreto presidencial, el 27 de Junio de 1885, Ushuaia es designada capital y asiento de la gobernación de Tierra del Fuego.
Ushuaia antigua
Comienza la llegada de pioneros, atraídos tal vez por los comentarios acerca de la existencia de oro en Tierra del Fuego.
Sin embargo una idea preocupa al Gobierno de la Nación, el interés en lograr la radicación definitiva de pobladores en este suelo. Es así que tomando como referencia la política de países como Francia e Inglaterra, el Gobierno Argentino vislumbra la posibilidad de instalar un presidio en el archipiélago fueguino. Varios fueron los intentos, hasta que se instala una prisión militar en la Isla de los Estados, siendo posteriormente trasladada a Bahía Golondrina, en las inmediaciones de Ushuaia, en 1902. Paralelamente se coloca la piedra fundamental del edificio que aún hoy se puede observar y que albergó presos comunes, militares, y en alguna ocasión políticos.
Esta institución que desde 1911 fue Presidio y Cárcel de Reincidentes de Tierra del Fuego significó, en la historia de la ciudad, un hito que marcó su perfil durante la primera mitad del siglo. Sus talleres de imprenta, fotografía, sastrería, zapatería, carpintería, panadería, servicio médico y farmacia, cubría las necesidades de una población separada de su centro de abastecimiento principal por una gran distancia y por los barcos que llegaban, con suerte, una vez al mes.
A principios de siglo el pequeño poblado vio con agrado la llegada de algunas familias de diferentes orígenes, croatas, españoles, libaneses, lituanos etc., los que por diversos motivos vinieron a Tierra del Fuego. Algunos, una vez finalizadas sus tareas decidieron radicarse y no regresaron a su país de origen.
En 1947, el gobierno de la Nación decide cerrar la cárcel y la totalidad de las instalaciones son adquiridas por el Ministerio de Marina, creando en 1950 la Base Naval Ushuaia Almirante Berisso.
La década de los '70 marca otra etapa en la historia de la ciudad, con la sanción de la ley de Promoción Industrial Nº 19.640, muchos argentinos originarios de otras provincias, se sienten atraídos por la posibilidad de trabajo y ahorro. Desde entonces Ushuaia ve multiplicada su población.

Leyendas

Leyenda mitológica “Creación de la luna” del libro Joiuen Tsoneka de Mario Echeverría Baleta

Kooch ya había creado al sol para iluminar el día y dar calor a la existencia, pero durante el descanso de éste, Tons, la oscuridad daba libertad a sus hijos, los malos espíritus que prodigaban los males por doquier y los gigantes Hol-Gok asomados por los ojos de las maderas viejas, por los huecos de las rocas y desde lo profundo de las cavernas, acechaban a los indios para prodigarles sus males, enfermedades y desgracias, entonces Kooch crea a la luna, llamándola Keenyenkon para que ilumine a la tierra y aleje con su lumbre a los malos espíritus.
Las nubes que divagaban por el cielo, fueron presurosas a contarle al sol la buena nueva y tanto le hablaron de la pálida dama nocturna que decidió conocerla y una mañana quebró con sus rayos el horizonte antes de lo acostumbrado, por su parte Keenyenkon tampoco pudo resistir el embrujo del rubio madrugador y lo acompañó a través del azul del cielo hasta perderse en el horizonte quebrado de los Andes en un rojo atardecer.

Tsonekas: nombre verdadero de los llamados: Tehuelches, Aónikenk o Chonkes
Joiuen: leyenda
Kooch: ser supremo , creador
Tons: la noche oscura, Madre de los malos espíritus
Hol – Gok : nombre del conjunto de los dos gigantes
Keenyenkon: luna llena

Cómo hacer un barco
del Poeta Julio Leite nacido en Ushuaia

Arranque sus costillas
y esternón,
construya las cuadernas,
ponga su alma
de mascarón de proa,
extienda sus ganas
como velas,
gane el viento
que le deben
y llore, luche, ame,
mate, llore, luche,
hasta hacer el mar.

Del libro Cocina Patagónica y Fueguina,
Lic. Carlos P.Vairo, Zagier & Urruty Publications

Es interesante escuchar a alguno de los pobladores que hicieron la región, charlando en un restarurante , mientras Cristina preparaba algún plato y Pibín hacia apariciones para traer un documento o una foto.
“Tata” Fique: Rosa Damiana Fique, nacida en Ushuaia en 1922. Sus padres fueron Luis Carlos Fique, hijo de Luis Pedro, el prefecto que llega a la ciudad con Augusto Laserre en 1884 (más conocido como el “ Primer Argentino” al radicarse definitivamente y formar una familia); su madre fue María Massiochi. Ahora ya entendemos el nombre del restaurante.
Actualmente la “ Tata” Fique vive en la ciudad, pero va todos los días al campo. Su testimonio es muy interesante porque vivió toda su vida en Ushuaia; las pocas veces que viajó lo hizo por necesidad. Su caso es algo raro. Por lo general, luego de largas permanencias en otros lugares, pocos regresan.
Veamos qué nos relata de la Comida Fueguina : “ .... como argentinos que somos, nos gusta la carne. El corderito es una comida típica fueguina, ahora ya no se estila porque el pueblo ha crecido de otra manera. Antes todos los patios tenían sus quintas, sus gallinas, los huevos caseros, los pollitos. Nosotros mismos en casa a veces criábamos 150, 200 pollos, así que todos los sábados, matábamos un pollito para el domingo o durante el invierno, cuando la carne era tan fea, porque nevaba tanto que los animales quedaban encerrados en la nieve, la carne era transparente, así que con los pollos teníamos para hacer cazuela o pollo al horno. Después cada familia hacía sus postres. Coleccionábamos los recetarios que venían con el polvo leudante, de allí sacábamos las novedades, después nos pasábamos las recetas.
La fruta escaseaba. Cuando traían lo hacían con la goleta de Beban y con otra lancha, de Punta Arenas, y cuando venía en el buque, como era tan larga la travesía llegaba verde, la traían así para que no se perdiera en el viaje. Pero lo que nosotros comíamos mucho era la fruta desecada que pedíamos a Mendoza. Venía en unos cajoncitos muy bien preparados: manzanas, peras –todo disecado-
con eso preparábamos compota para comer de postre.
Dulces:” ..... hacían de ruibarbo que no es típico de Tierra del Fuego sino traído por los ingleses, también de frutillas caseras y de monte y de calafate. También vino de calafate, lo dejaban fermentar, es espumante, muy rico, tipo nebiolo. También la frutilla la ponían en alcohol rebajado o en alguna bebida como vino blanco, grapa o ginebra y hacíamos una bebida fina, exquisita, sobre todo con frutilla casera...”
Cómo se hacía el helado, en casa de los Fique:”.... como a veces no había leche, sobre todo en invierno, porque las vacas no se ordeñaban, venían de Punta Arenas, unos cajones con 24 latas de leche condensada, con las latas hacíamos dulce de leche. Si lo queríamos más oscuro lo hervíamos más, lo batíamos bien, lo poníamos en jarritos, y lo enterrábamos en la nieve. Lo dejábamos en el borde, dos o tres horas y así comíamos helado.....”
“.... También hacíamos caramelos con planchas con el dulce de leche bien espeso. Cuando estaba medio duro lo cortábamos en cuadraditos; también preparábamos yemas acarameladas, que quedaban muy ricas. Llevábamos a la cocina el mármol de la mesa de noche y allí apoyábamos las pelotitas de yema de huevo, después se le hacia un azucarado y se le tiraba por encima, por eso había que ponerlo sobre el mármol para poder despegarlos después. También hervíamos azúcar con eucalipto, se hacia un almíbar bien durito para formar una pelotitas que pasábamos por azúcar. Estos eran para la garganta.....”
Preparativos para el invierno: “ .... una de las piezas más importantes de la casa era la despensa. También las cocinas eran grandes porque se pasaba todo el tiempo allí. En las despensas se guardaba la bolsa de porotos, de garbanzos, la de arroz, en ese entonces todo venía en bolsas. Recuerdo que la harina venía en una bolsa blanca muy linda, y sobre todo en las casas yugoslavas las usaban para hacer manteles, cortinas bordadas. Todos los extranjeros que vinieron eran gente muy trabajadora y hacendosa. En las despensas se almacenaba todo para el invierno” .
“ Los repollos que se cultivaban se ponían sobre un poco de tierra con las raíces hacia el piso, otros los ponían en un cordel boca abajo y las primeras hojas se iban poniendo amarillas, pero con el tiempo iban madurando; se sacaban unos repollos hermosos.... También se usaba mucho el nabo, eran de color amarillo. Lo usábamos como si fuera zapallo para hacer pucheros. Había otro más blanco al que llamaban nabiza, muy tierno, que se comía hervido con hoja y todo. Cultivábamos zanahorias, perejil, remolacha, hinojo, acelga, espinaca, rabanito, orégano, y frutillas, que también juntábamos en el monte, mientras hacíamos pic-nic o tomábamos el té.”
Chacinados: “ Se preparaban embutidos. Algunos criaban un cerdo, lo facturaban y hacían embutidos: jamones que se preparaban con sal y pimentón, tocino, etc. En casa se ponía una tabla grande, el jamón arribas y encima otra tabla y sobre ésta una piedras grandes para prensarlo, largaba toda el agua. Hacíamos tocino, lo primero que comíamos eran las costeletas. Se hacían los guisos, se guardaba el cuero –todo salado- las orejas, las patitas, se aprovechaba todo. Se hacían embutidos, del mismo cerdo se sacaban las tripas, se lavaban y hacíamos ristras grandes, caseras. En un rollo hacíamos la bola y la atábamos con hilo, empezando por la cola. Después se ahumaba unos cuantos días. Había quien lo ponía en la misma grasa con pimentón y podían durar mucho tiempo. Los comíamos como salamín. “
“ Para ahumarlos se hacia fuego en un tacho dentro del galpón para que se ahogara la leña. El ahumado común se preparaba con madera de lenga” ....

Glosario ONA (o) - ALCALUF (a) - YAHGAN (y)

Relevado por F. Escalada y Musters
Aalasin-a : fuerte y
Alakush : pato vapor y
An´né : hija a
Anoka : luna y
Arilaik : hermano a
Cha´chen : pájaro o
Chalp : arco iris o
Chalún : lluvia o
Chapa : sangre y
Chaqui : madre a
Chaur : playa o
Cheeksta : dormir a
Gaiaal-a : luz de luna y
Gümi : entrañas de pescado y
Hotke´n : manantial o
Huenchie : árbol o
Josc : nieve o
Kareike´n : trabajar o
Kat : pierna a
Keuni : lejano, profundo y
Kore´n, koori : lobo marino o
Korsk : bahía o
kuar : canal o
lakar : noche y
lapataia : bahía boscosa o de la madera y
leum : sol y
lush : rojo y
maola : día y
meak-a : piel de guanaco y
ousa : viento fuerte y
pala, scionische : nube o
péhél : hijo a
scike´ n : río o
sciken-ha : arroyo o
scio-hon, sción : cielo o
tapa-taapru´n, oyjeu : pescar o
tarourou : frío y
tcharkouk : fuego a
tchima : agua y
tell, tillr : estrella o
tkoui, ktei : cerro o
uliwaia, olivia : parte del arpón y
vuinche, erisk´n : bosque o
wosana : rata, ratón y
wuasc : zorro o
wuisn : perro o
yámana : hombre (genérico) y
yar-tow : roca o
yehuin : cantar o
youchouw : primavera o
yowen : guanaco o
ypachelis : mujer a
yp´pa, koiken : hombre a

 
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