Desde su privilegiada ubicación sobre el lago Llanquihue, con la vista de los volcanes Puntiagudo, Osorno, Tronador y Calbuco, y el complemento de excelentes playas de fina arena, Frutillar ofrece fundamentalmente una naturaleza pródiga en belleza para disfrutar cada rincón que mires y conozcas.
La costanera de la ciudad es de por sí todo un paseo: posee bellas casas antiguas de estilo alemán, con jardines ornamentales, miradores y toda el pulso de la ciudad de cara al espejo de agua y los volcanes dominándolo todo.
Un dato: en el edificio de la Municipalidad existen ejemplares de la palma chilena más austral del mundo, rodeadas de árboles y jardines, donde reinan las begonias.
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