| |
|
Tiempo estimado de lectura: 3 min. |
Karina Jozami Jorge González |
Hablar del museo Leleque es conocer la historia de Pablo Korchenewski. Llegó desde Ucrania en 1948 y, 5 años más tarde, se trasladó al sur del país para radicarse en forma definitiva. Ya sea en Río Turbio, donde fue minero, en Puerto Madryn, o en los distintos rincones que recorrió en la Patagonia, Pablo perseguía la idea de coleccionar objetos que documentaran el pasado de la región.
Años de juntar y clasificar pequeñas y “viejas” cosas, dieron como resultado una colección arqueológica de más de 14.000 piezas que se convirtieron en el principal patrimonio del museo Leleque. Pero para su creación faltaban algunos protagonistas. |
 |
En principio, Korchenewski donó en 1996 su colección a la Fundación Ameghino, dirigida por su amigo el antropólogo Rodolfo Casamiquela. Luego, el contacto con Carlo Benetton, que ya poseía tierras en la Patagonia, haría el resto. Tres años después surgían el Centro de Investigaciones Científicas “El hombre patagónico y su medio” y el museo Leleque.
Mirar atrás y proyectarse
La idea original de Korchenewski no sólo cobró nuevo impulso sino que logró convertirse en un proyecto científico y didáctico que adoptó como marco el entorno rural de la estancia Leleque. |
Su nombre proviene de los tehuelches meridionales, que designaron así a un arbusto de la región. Asimismo, este lugar fue escenario en 1888 de los últimos enfrentamientos entre los tehuelches y las tropas nacionales.
Por ello, la actual exposición del museo, pensada por el investigador Casamiquela, busca rescatar el valor histórico del pueblo tehuelche. |
En este sentido, la primera sala denominada “Los pueblos autóctonos” refleja el modo de vida y la cosmovisión de los tehuelches, herederos de una tradición de más de diez mil años de antigüedad. La reconstrucción de una tienda en tamaño natural, los trabajos en piedra, los quillangos, las armas utilizadas para la caza y los utensilios recrean su cultura.
La segunda sala, que recibe el nombre “El encuentro de dos mundos”, expresa el encuentro de los tehuelches con los primeros europeos. En esta etapa, la introducción del caballo determinó cambios radicales en el movimiento de los indígenas. |
 |
La sala siguiente, “Hacia la sociedad sedentaria”, muestra el avance del comercio y la industria ganadera ovina, beneficiada por la conquista del desierto, que derrotó a las poblaciones autóctonas.
La última sala dedicada a “Los Pioneros” hace referencia a los inmigrantes de diversos orígenes étnicos y geográficos que vinieron a radicarse, cómo se adaptaron y forjaron su futuro en la Patagonia.
El Boliche
Distribuidores de bebidas, bazares, restaurantes y pensiones, los bodegones de la patagonia también escriben su historia, la de aquellos hombres que, generalmente solos, venían a hacerse la Patagonia. Auténtico espacio representativo de la vida rural, el Boliche del Museo Leleque está completamente ambientado en 1920.
En el boliche no sólo se puede tomar algo como hacían los lugareños, también se pueden hojear libros y comprar artesanías sureñas. |
 |

Distante de Esquel 90 km, para llegar a la estancia se toma la ruta nacional 40 hasta el km 1440. |
|
 |

Enero y febrero de 11 a 19. Marzo y diciembre de 11 a 17hs. Los días miércoles y los meses de mayo, junio y septiembre permanece cerrado. |
|
 |

Museo Leleque Ruta Nacional 40 km 1440 (9200) Esquel - Chubut - Argentina Tel: +54 2945 45-5151 int 24
 |
|
|
 |











"...Desde el principio decidimos que tenía que ser un museo vivo y dinámico, y no una simple y polvorienta acumulación de piezas, como hay tantas en el mundo. Decidimos mostrar y a la vez relatar, porque hoy un museo moderno es, ante todo, narración: con los valiosos hallazgos arqueológicos pero también con los objetos de la vida de todos los días, con gráfica y una columna sonora compuesta por música, sonidos y el aliento de la naturaleza..."
Carlo Benetton |


|
 |