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Turismo en estancias de la Patagonia

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Las estancias transformaron la inmensidad de la estepa en un ámbito de producción rural que llevó al país a estar entre los primeros proveedores mundiales de materia prima. Hoy muchas siguen trabajando el campo y abren sus tranqueras a quienes quieren conocer la vida rural de la Patagonia: podés pasar el día, alojarte en un casco histórico, salir a caballo o compartir las tareas con sus dueños, peones y capataces.

Una historia que cambió el paisaje

Pueblos en medio del campo

Para superar el invierno crudo, las nevadas y el viento incesante, las estancias del sur se volvieron verdaderos pueblos: tenían escuela, puesto sanitario, biblioteca, usina eléctrica, panadería y establos.

El gaucho, protagonista

La nueva vida rural también cambió al gaucho, que pasó a ser peón, capataz y protagonista fundamental del trabajo en el campo. Los dueños, los hacendados, solían pasar el invierno en Europa y volver en primavera.

Cascos con historia

Algunos cascos conservan el estilo de su época de esplendor, con casonas de arquitectura francesa, inglesa o colonial lujosamente amuebladas. Otros son más sencillos, en armonía con la vida rural, e igual de cálidos y confortables.

Anfitriones de verdad

La mayoría sigue funcionando como establecimiento agrícola-ganadero. Sus propios dueños reciben a los huéspedes como invitados especiales y comparten con ellos anécdotas e historias del lugar.

Casco de estancia en un valle patagónico, con montañas al fondo

Qué hacer en una estancia

Tareas de campo

Según la época del año podés presenciar la esquila de ovejas, las yerras y las domas, ayudar a arrear el ganado o trabajar en la huerta.

Cabalgatas

Salir a caballo es la mejor manera de recorrer el campo: estepa, cañadones, bosques o costas de lagos, según dónde esté la estancia.

Naturaleza

Caminatas, observación de aves y de fauna como guanacos y zorros y, en muchas estancias, pesca deportiva en ríos y lagos cercanos.

La mesa de campo

El asado y la cocina casera son parte de la experiencia, muchas veces compartida con los anfitriones.

Estancias para visitar en la Patagonia 18

Costumbres de campo

Cuándo llegar

No es prudente presentarse de noche o a la hora de la siesta: son momentos que se respetan para el descanso.

Cómo presentarse

Un franco apretón de manos, diciendo nombre y apellido, alcanza como presentación. Como huésped, te van a invitar a participar de todas las tareas.

El asado

Hay ritos reservados a la gente de la estancia, como la preparación del asado: no es bien visto meterse en esa tarea.

La ronda de mate

Compartir el mate acorta distancias entre visitantes, peones y dueños, así que siempre es cortés aceptarlo. El cebador prepara y sirve: no muevas ni limpies la bombilla, devolvé el mate y decí «gracias» solo cuando no quieras más.

Antes de ir

Temporada

Muchas estancias del sur reciben visitantes solo en primavera y verano: consultá antes en qué fechas abren.

Distancias

Muchas quedan lejos de las ciudades y se llega por caminos de ripio: calculá bien los tiempos y cargá combustible.

Qué llevar

Ropa en capas, campera rompevientos, calzado cómodo, gorro y protector solar: el viento y el sol de la estepa son intensos.

Reservá

Para alojarte, pasar el día o hacer una cabalgata conviene reservar y confirmar qué incluye la visita.

Conocé las estancias de cada región: Corredor de los Lagos, Valle del Río Negro y La Pampa, Río Negro y Chubut, Patagonia Central y Santa Cruz y Tierra del Fuego.