Pocas cosas definen tanto a la Patagonia como un río transparente y un pescador con su caña de mosca. Una mosca es un señuelo artificial que el propio pescador ata a mano, con plumas, pelos e hilos, para imitar los insectos de los que se alimentan los peces. Pero eso es solo el principio: lagos, ríos y arroyos de los dos lados de la cordillera reciben cada temporada a mosqueros de todo el mundo, que vienen a buscar truchas salvajes y, casi siempre, a devolverlas al agua.
Por qué la Patagonia es un paraíso para el mosquero
A principios del siglo XX, por sugerencia del Perito Moreno, llegaron de Estados Unidos y Europa los primeros alevinos de trucha arco iris y marrón. Se adaptaron tan bien que hoy se reproducen solas en casi todos los cursos de agua de la región.
El Chimehuín, el Malleo, el Aluminé y el Limay en Neuquén, o el Calcurrupe y el Trancura en Chile, son nombres que cualquier mosquero conoce, con sus propias anécdotas, leyendas y personajes.
Trucha arco iris, trucha marrón, trucha de arroyo y salmón encerrado, todas introducidas, y la perca, la única especie nativa de las que se pescan en la región.
La idea del catch and release nació entre los pescadores con mosca y hoy es la norma en muchos ambientes: se pesca, se disfruta la pelea y la trucha vuelve al agua para que la pesquería siga siendo lo que es.
Dónde pescar
La provincia con más fama entre los mosqueros: el Chimehuín y el Malleo cerca de Junín de los Andes, los lagos y ríos de Aluminé y Villa Pehuenia, el Limay y el lago Espejo, en Villa La Angostura.
En la cordillera, el lago Tres y los alrededores de Esquel y la zona del río Puelo; sobre el Atlántico, la pesca de costa y embarcada de Puerto Madryn y la Fiesta Nacional del Salmón en Camarones.
Lagos grandes y ventosos con truchas de muy buen porte: el lago Roca y el río Rico cerca de El Calafate, el lago Buenos Aires en Los Antiguos y el lago Cardiel.
De la Araucanía a Aysén: el Trancura en Pucón, Panguipulli, el Calcurrupe en Futrono, los ríos de Osorno, Puerto Varas y Chiloé, el nacimiento del Baker en Puerto Bertrand y los lagos Rosselot y Riesco.
Paseos de pesca en la Patagonia 23
Antes de salir a pescar
En general va de noviembre hasta abril o mayo, según la provincia o la región, y algunos ríos y lagos tienen fechas y reglas propias. Antes de viajar, consultá el reglamento de pesca vigente del lugar.
Para pescar hace falta licencia: en Argentina la emite cada provincia (y en los parques nacionales rigen además sus propias normas); en Chile se pide la licencia de pesca recreativa.
Mojate las manos antes de tocar el pez, sacalo lo menos posible del agua, usá anzuelos sin rebaba y soltalo recién cuando nade por sus propios medios. Así la devolución sirve de verdad.
Para vadear, caminá a favor de la corriente, con botas o waders adecuados y un bastón. Si es tu primera vez en un lugar, un guía de pesca conoce el río y te ahorra días de búsqueda.
Para aprender más
Principiantes, Equipos: la caña y el reel, La línea y Vadear un río.
El mundo de las moscas, Tipos de truchas y el Diccionario mosquero.
Ética mosquera: la pesca con devolución y Reflexiones sobre la pesca con mosca.
Mosqueros experimentados, las entrevistas a Mel Krieger, Carlos Villaggi y Diego Flores, y una flotada por el Chimehuín.
Si recién empezás, arrancá por Principiantes y Equipos; si ya sabés lo que buscás, en Tipos de truchas están las especies que vas a encontrar en los ríos y lagos de la Patagonia.






















