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Tiempo estimado de lectura: 2 min. |
Karina Jozami Eduardo Epifanio |
Realizamos canopy sobre una de las laderas del cordón del Chapelco, uno de esos rincones naturales que impactan por su agreste belleza y por vistas sencillamente extraordinarias. |
Lentamente el verano se deja ver y sentir en el paisaje patagónico, con días de sol resplandeciente que hermosean aun más esta pintoresca ciudad. Las propuestas para la temporada estival ya invitan a recorrer las montañas, lagos y ríos que hacen de este entorno un preciado rincón cordillerano.
La novedad en San Martín es el canopy de Miramas, situado sobre el cordón montañoso del Chapelco.
Joaquín Brackt es el dueño del reciente emprendimiento que, además de esta actividad, propone senderos de trekking y un cálido bar en medio del bosque, entre otras opciones pensadas para el invierno.
Nos encontramos con Joaquín en el centro para subir juntos hasta Miramas y pasar la tarde “volando” entre las lengas. |
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El bosque desde arriba
Mientras salíamos de la ciudad por la Av. Koesler en dirección al barrio de Covisal, Joaquín nos comentó cómo surgió este proyecto.
Hace 15 años, el campo familiar de 56 hectáreas, situado detrás del loteo de Miralejos, se dedicaba a la explotación forestal. La idea de Joaquín y su socio Marcos fue reconvertir parte de ese predio al turismo, principalmente un frondoso bosque de lengas con sus renovales. Así surgió el proyecto del canopy, una entretenida actividad que permite conocer los entornos naturales y que cada vez logra más adeptos.
Luego de visitar los diferentes canopy de Chile y de Argentina, Joaquín y Marcos diseñaron el circuito y con la ayuda de un ingeniero forestal trazaron un recorrido que incluye siete tramos de distinta longitud y dificultad.
Finalmente, después de pasar Valle Escondido y Miralejos, llegamos a Miramas. En el bar, con ventanales y un deck que se abre sobre un claro y regala una hermosa vista del valle, nos preparamos para iniciar la aventura. Con los arneses puestos y provistos de cascos y guantes, salimos a practicar en las plataformas de prueba. Estos tramos a sólo 1,50 metros del piso permiten ganar confianza y familiarizarse con la técnica para disfrutar a pleno del canopy. Una vez que pasamos esta etapa sin problemas, nos subimos a un Unimog que nos llevó a la plataforma inicial. |
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Anduvimos 15 minutos por los antiguos caminos madereros hasta llegar al primer cable en medio del bosque. Nos subimos, Marcos aseguró el mosquetón a la polea y nos largamos de a uno rompiendo el silencio del paisaje.
La sensación de pasar entre los árboles a la altura de sus copas es fantástica y ni bien superamos el primer tramo nos volvimos más ansiosos por tirarnos de nuevo.
Marcos y Joaquín nos aseguraban a la tirolesa e indicaban cuándo debíamos ir frenando antes de llegar a la próxima estación, además de manejar un sistema de frenos para controlar mejor la velocidad. Muchas veces nos vimos tentados de frenar por nuestro propios medios haciendo peso sobre la mano que va detrás de la polea para admirar mejor la vista, o de alcanzar más velocidad para sentir el vértigo durante el recorrido. Fuimos pasando una a otra las cinco primeras estaciones del bosque hasta llegar a la última plataforma de este sector, donde iniciamos un tranquilo trekking de 15 minutos para subir a los dos cables finales.
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Un mirador único
Mientras caminábamos, charlamos sobre lo divertido y seguro que es realizar esta actividad, ya que el canopy no requiere mucha técnica ni preparación física y hasta los chicos de 6 años pueden experimentarlo tirándose en tándem con los guías. Cuando alcanzamos la penúltima estación, encontramos una vista panorámica del lago Lácar, de todo el valle y del Lanín de una belleza impactante. El tramo de 300 metros sencillamente nos quitó el aliento y el siguiente, de 250 que se extiende en dirección al lago, profundizó esta experiencia, con la consecuencia lógica de querer que no terminara y de seguir volando de cable en cable. Sencillamente, insuperable.
Volvimos al bar para dejar el equipo cuando empezaba a caer el sol, el momento justo para compartir una cerveza y una pizza casera comentando las vivencias de la tarde. Todos coincidimos en el mismo pensamiento: el canopy nos fascina porque cumple nuestra fantasía de volar como pájaros, aunque más no sea por un rato. |
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Miramas cuenta con tres servicios de transfer. No obstante, se puede llegar con vehículo propio siguiendo la ruta 234 en dirección a Junín y tomando el desvío al barrio Covisal, que sale a mano derecha unos metros antes del puesto de la policía caminera. Desde allí, se recorren aproximadamente 9 km. hasta la entrada de Miramas. |
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Salidas, de martes a domingos, 10:30, 15:30 y 17:30 hs. |
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El canopy no requiere preparación física previa y lo pueden realizar desde chicos de 6 años (en tándem) hasta personas de 65.
Después del canopy, quedate en el bar para contemplar el atardecer.
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Miramas Canopy Cordón del Cerro Chapelco (8370) San Martín de los Andes - Neuquén - Argentina Tel: +54 2972 41-1344 Cel: +54 (0294) 15-4299393

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Los precios y tarifas deben consultarse con los prestadores de cada servicio. Interpatagonia no brinda este tipo de información. |
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El recorrido completo del canopy es de 3:30 hs. |







| Además del canopy, para el invierno Miramas tiene proyectado la apertura de un centro de esquí nórdico con pistas especiales que atraviesen el bosque de lengas y permitan disfrutar de esta modalidad. |


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