Passeios e excursões · San Carlos de Bariloche
La nieve se viste de gala
Texto: Mónica Pons · Fotos: Secretaría Turismo Municipal de Bariloche
Tanto locales como turistas participan de esta divertida y emocionante celebración con el anhelo de disfrutar del cerro nevado hasta la primavera.
A festa em dados
O que acontece na festa
No Cerro Catedral, esquiadores e snowboarders descem à noite com tochas de fogo e luzes de LED até a Plaza Catalina Reynal. Em 2026 foi organizada pela AADIDESS (instrutores de esqui e snowboard) e participaram cerca de 600 pessoas.
Candidatas nascidas em Bariloche ou com pelo menos três anos de residência, maiores de 18 anos, disputam a coroa; a eleição acontece na última noite da festa.
Competição de força, precisão e técnica, nas categorias masculina e feminina, em reconhecimento aos trabalhadores das florestas e do campo.
Prova de habilidade com a bandeja pelas ruas do centro até os arcos do Centro Cívico: não se pode correr, porque não é uma corrida de velocidade.
Competição de confeitaria no Puerto San Carlos, com categorias profissional, amador e amador júnior.
Participam tricoteiras locais e regionais, com peças feitas à mão com fibras naturais ou industrializadas.
Desfile de embarcações no lago Nahuel Huapi, em frente à cidade, no Puerto San Carlos.
Jornada solidária tradicional da festa.
Artistas locais e nacionais todas as noites no palco principal; em 2026 Turf e Los Auténticos Decadentes encerraram a festa.
O encerramento clássico da festa eram os fogos de artifício; em 2026 houve shows de drones no céu de Bariloche.
Um pouco de história
A relação de Bariloche com a neve vem de longe: nos anos 30 já se esquiava nas encostas próximas ao povoado e no Cerro Otto, em 1938 foi disputada a primeira corrida de descida no Cerro Catedral e em 1943, por iniciativa do especialista em esportes de inverno Hans Nobel, as atividades de montanha começaram a ganhar um clima de “festa”. Em 1954, a administração de Parques Nacionais organizou no Cerro Catedral a primeira Festa da Neve, centrada no esporte, com a presença do tricampeão mundial de esqui Stein Eriksen.
A partir de 1964 a Direção Municipal de Turismo passou a organizá-la junto com Parques Nacionais, e em 1965 foram incorporados pela primeira vez o desfile de carros alegóricos, a “retreta del desierto”, o concurso de esculturas de neve e a caça à raposa sobre esquis. Por volta de 1970 o programa já incluía competições de esqui, festivais folclóricos, a eleição da rainha da neve e concursos de tecidos regionais e de lenhadores. Em 1971, o Decreto 1580/71 designou Bariloche sede da “I Festa Nacional da Neve”, com María de las Nieves Alaniz como primeira Rainha Nacional.
Em 1978 a província criou a Comissão Permanente Organizadora da Festa da Neve e em 1979 a Resolução 145/79 declarou a festa anual e Bariloche sua sede permanente. Com o passar dos anos tornaram-se clássicos a descida de tochas, o concurso de lenhadores, a corrida de garçons, o concurso do pulôver, a eleição da rainha, o desfile náutico em frente ao Centro Cívico e os fogos de artifício. Em 2026 foi realizada a 55ª edição, organizada pela Prefeitura, e é o evento que marca o início da temporada de inverno.







Crônica: como a vivemos
A pocos días de comenzar cada temporada de nieve, todo es fiesta en el cerro Catedral, en San Carlos de Bariloche. Durante varios días residentes y visitantes renuevan el espíritu deportivo del esquí. Los momentos más significativos se desarrollan en el cerro y también en las calles de la ciudad, especialmente en el emblemático Centro Cívico. Nuestra visita a la localidad sureña coincidió con este festejo y desplegamos nuestras mejores ondas para sumarnos a los preparativos.
Mientras caminábamos por la calle Mitre, una de las principales arterias, vimos el desarrollo de la carrera de mozos y camareras. Bajaban por la sinuosa calle Rolando con sus bandejas cargadas de botellas y vasos, a paso rápido. A pesar de haber ganadores, no se la considera una competencia sino más bien una manera de demostrar sus habilidades. “Fue muy difícil la bajada, por el viento”, nos dijo uno de los mozos al llegar a la plaza principal.
Al día siguiente nos trasladamos al cerro, que nos recibió con una nevada incipiente. Los concurrentes, con sus trajes de esquí, gorros vistosos y muy buen ánimo, ofrecían un cálido ambiente de alegría, muy pintoresco. Los stands abrieron sus puertas para ofrecer información sobre sus servicios, promociones y las novedades en indumentaria y tablas de esquí y snowboard. Para los que saben, cada año se incorporan nuevos materiales, más seguridad y sobre todo colores actuales, diseños novedosos y estampados “de onda”.



En las primeras horas de oscuridad se realizó la bajada de antorchas, un espectáculo que nos maravilló por la coordinación y la seducción desplegados. La zigzagueante caravana de esquiadores que portaban teas encendidas se deslizó por las pistas lentamente hacia la base; allí depositaban el fuego en una gran hoguera que calentaba la fría noche invernal.
Los espectáculos musicales estuvieron siempre presentes, tanto en el cerro como en el pueblo. Músicos nóveles junto a conjuntos afamados subieron a los escenarios; el tango, el rock, el folclore y las danzas alegraron los momentos entre las distintas actividades previstas. El sábado a la noche en el Centro Cívico se realizó la elección de la Reina; la hermosa señorita elegida se paseó al día siguiente en una carroza junto a figuras alegóricas.
No faltó el concurso de hacheros, muy esperado por quienes son habilidosos para partir en dos un tronco grueso en pocos minutos. Los inscriptos de todas las edades ya son conocidos por los lugareños y tienen su propia “hinchada” que los alienta año tras año. “¿Fuerza o maña?” era la pregunta de todos. “Maña, por supuesto, y un hacha en buenas condiciones”, nos dijo un participante muy conocido por el público.
A pesar del clima cambiante propio de la Patagonia (se vivieron momentos de sol, algunas nubes indecisas y vientos fuertes de a ratos), los presentes acompañaron el festejo. No faltaron los fuegos artificiales y el programa de la Fiesta de la Nieve pudo adaptarse a las condiciones del tiempo, sin detenerse.
























