Paseos y excursiones · Caleta Tortel
Las pasarelas de Caleta Tortel: de la entrada del pueblo a Playa Ancha
Fotos: Javier Vieras · CC BY 2.0 / Manuel Cañón P. · CC BY-SA 3.0 / Manxuc · CC BY-SA 4.0 (Wikimedia Commons)
Una caminata por la ruta patrimonial de Tortel, entre miradores, plazas y muelles de ciprés, hasta la desembocadura del río Baker.
En Caleta Tortel no hay calles: el pueblo se recorre a pie por pasarelas, escaleras y muelles de ciprés de las Guaitecas, más de seis kilómetros de madera que bordean la desembocadura del Baker, el río más caudaloso de Chile. Seguir esas pasarelas de punta a punta, desde la entrada del pueblo hasta Playa Ancha, es la mejor manera de entender cómo se vive en este rincón del sur de Aysén.




Las pasarelas de Caleta Tortel en datos
Un pueblo unido por madera
Caleta Tortel nació en 1955, cuando la Armada instaló aquí un puesto de vigías y señales, y creció con la explotación del ciprés de las Guaitecas. Las familias levantaron sus casas en grupos a lo largo de la ensenada y las fueron uniendo con envaralados, puentes y escaleras: ese es el origen de las pasarelas actuales. En 2001 se declaró Zona Típica una franja de 80 metros de la ensenada, con sus embarcaderos, pasarelas, casas y la vegetación del cerro. Recién en 2003 un camino lo conectó con la Carretera Austral.
De la entrada a Playa Ancha
La ruta patrimonial que propone Sernatur parte en el aeródromo y cruza primero un humedal de turberas, donde el Baker se encuentra con la influencia del Pacífico. En la rotonda de entrada empiezan las pasarelas. La primera pausa es el mirador El Faro; después vienen la escultura del padre Antonio Ronchi, sacerdote italiano recordado por su obra social en Aysén, la plaza central, el embarcadero histórico y la plaza Kawésqar, en memoria de los canoeros que recorrían estos canales.
Más adelante están el aserradero histórico y un museo al aire libre. Si tienes energía, el mirador La Antena pide subir más de 200 escalones. El camino sigue por la plaza Orompello, rodeada de esculturas de madera, y el muelle La Puntilla, hasta terminar en Playa Ancha, junto a la desembocadura del Baker. Desde los estacionamientos hasta la playa se camina en una media hora sin contar las paradas.
El cerro Vigía y la Isla de los Muertos
Para un segundo día está el circuito del cerro Vigía, de 2,65 kilómetros y unas tres horas, que arranca con una escalera en la rotonda y pasa por los miradores Cascada Pisagua, El Cóndor, El Ciprés (el punto más alto), Río Baker y del Fiordo, hasta bajar al sector El Junquillo. Y a unos 30 minutos de navegación por el delta del Baker está la Isla de los Muertos, con un antiguo cementerio de cruces de madera de 1906: recuerdan a los trabajadores chilotes de la Compañía Explotadora del Baker que murieron ese año, probablemente de hambre y escorbuto.
Consejo: Lleva ropa impermeable y calzado que agarre bien en la madera mojada. Si quieres ir a la Isla de los Muertos, coordina la lancha con anticipación y según el clima.












