La ballena franca austral es la gran protagonista de los avistajes en la Patagonia. Cada año, cientos de ejemplares llegan desde los mares fríos del sur a las aguas tranquilas de Península Valdés, sobre todo a los golfos Nuevo y San José, en Chubut, para aparearse, parir y criar a sus ballenatos. Verlas saltar, levantar la cola o acercarse curiosas a las embarcaciones es una experiencia que hay que vivir al menos una vez: en lancha desde Puerto Pirámides o desde la costa, en Puerto Madryn. En la Argentina es Monumento Natural desde 1984.
Conocé a la ballena franca austral
Tiene el cuerpo oscuro y robusto, sin aleta dorsal, y unas callosidades claras en la cabeza que funcionan como huellas digitales: permiten distinguir a cada ballena. La más grande, en la punta del hocico, se llama «bonete».
Las hembras adultas miden entre 13 y 16 metros y los machos alrededor de 12; los adultos pueden pesar de 30 a 40 toneladas. En la boca tienen unas 260 barbas con las que filtran el krill.
No lanza chorros de agua: exhala aire por sus dos espiráculos y el vapor forma una V que puede subir hasta 3 metros. Por eso se la reconoce desde lejos.
La gestación dura 12 meses y la cría nace con unos 5,5 metros. Las hembras vuelven cada tres años a parir en aguas tranquilas; los machos regresan todos los años para cortejar.
Cuándo y dónde verlas
Las ballenas francas llegan a Península Valdés aproximadamente de mayo o junio a diciembre; septiembre y octubre suelen ser los meses con más ejemplares. Terminada la temporada migran hacia los mares del sur a alimentarse.
Puerto Pirámides, el único pueblo de la península, a unos 100 km de Puerto Madryn, es el punto de partida de las embarcaciones de avistaje en el golfo Nuevo.
En Puerto Madryn, la playa El Doradillo es el lugar elegido por las hembras para criar a sus ballenatos, a veces a pocos metros de la orilla. Más al sur, en Punta Marqués (Rada Tilly), también se las ve pasar.
En Las Grutas, sobre el golfo San Matías, la temporada de avistaje empieza a mediados de agosto. Y en el estrecho de Magallanes, cerca de Punta Arenas, se ven ballenas jorobadas durante el verano austral.
Paseos para ver ballenas 12
Otros cetáceos de la costa patagónica
Blanca y negra, pequeña y muy veloz, suele andar en grupos de hasta veinte ejemplares. Es una de las protagonistas de la costa de Rawson.
De dorso gris oscuro y vientre blanco, mide hasta 2 metros. Es muy curioso y suele acercarse a las embarcaciones.
Robusto y de color gris, mide de 2 a 4 metros. Acompaña a los barcos y salta cuando está de buen humor.
Supera los 10 metros y se alimenta de lobos marinos, pingüinos y elefantes marinos. En algunos puntos de Península Valdés sale a cazar sus presas a la orilla.
Consejos para el avistaje
En el mar hace más frío que en tierra: llevá ropa de abrigo y, si podés, una campera rompevientos. Las embarcaciones dan chaleco salvavidas y, por lo general, capa impermeable.
Las salidas dependen del viento y del estado del mar. Consultá horarios y reservá con anticipación, y si podés dejá un día libre por si se suspende una salida.
Las francas nadan despacio, a unos 9 a 11 km/h, pero los saltos y los coletazos llegan sin aviso: tené la cámara preparada y disfrutá también sin mirar la pantalla.
Seguí las indicaciones del guía: las embarcaciones autorizadas se acercan con cuidado para no molestar a las madres y sus crías. Desde la costa, mirá en silencio y sin entrar al agua.
Para saber más, leé Avistaje de ballenas, La ballena franca austral, Las madres y sus crías, Las ballenas y sus números, Historias balleneras, Otros cetáceos y Para no olvidar. También podés ver las fotos y los videos de ballenas.











